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Sunday, November 21, 2010

El águila y el sol (Genealogía de la rebelión, política de la revolución)
Adolfo Gilly

Cien años de la Revolución Mexicana
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1. La repetición, o el eterno retorno de la revuelta


Durante un siglo la historia de México fue una historia de revueltas y rebeliones campesinas enmarcadas por dos revoluciones: la revolución de Independencia en 1810, la Revolución Mexicana en 1910.

Hoy el México institucional celebra las dos revoluciones y sus cambios políticos. Olvida, oculta o deja en la penumbra del pasado a las rebeliones que les dieron cuerpo y destino. Éstas, a diferencia de las revoluciones y sus programas, no soñaban con instituciones y políticas. Nomás querían justicia.

Las dos revoluciones, a un siglo de distancia entre una y otra, fueron por supuesto diferentes. La de 1810 se proponía la independencia de México del poder colonial, cuando las guerras y las invasiones napoleónicas habían puesto en crisis a España y su inmenso imperio americano. La de 1910 se propuso en su inicio una trasformación democrática del régimen político. En éste la oligarquía terrateniente había consolidado su poder y su riqueza a través del despojo de tierras y aguas a las comunidades y pueblos agrarios y la inserción de México en el luciente mercado mundial de la Belle Époque.

Ambas revoluciones, cada una en su tiempo, cambiaron la estructura del Estado y sus instituciones políticas. Pero ambas preservaron intacta la fractura sobre la cual se había fundado México desde la Conquista: la línea de fractura racial que la República siempre se negó a reconocer en sus leyes, pero nunca abandonó en sus prácticas.

En uno de los lados de esa línea, el de abajo, se gestaron y organizaron las rebeliones sin las cuales ninguna revolución es posible. En el otro lado, el de arriba, se fueron formando los programas y las conspiraciones que llevaron a las rupturas en el régimen político que trasforman a las rebeliones en revoluciones.

Así México conoció en un siglo, entre 1810 y 1910, dos revoluciones. Pero después de la primera, entre ambas se sucedieron incontables rebeliones indígenas, grandes y pequeñas, todas ellas por antiguas demandas negadas por el régimen republicano: tierra, justicia, derechos y libertades; todas llevando en su núcleo una antigua demanda inmaterial: el fin de la humillación, la dignidad de cada uno y de todos como esencia de la relación humana.

* * *

En su sustancia corporal la revolución de Independencia de 1810 había sido una extensa rebelión de los pueblos y comunidades indias en defensa de sus derechos comunales, su modo de existir y sus mundos de la vida, que las reformas borbónicas en el orden colonial les arrebataban desde la segunda mitad del siglo XVIII.

Así lo documentan tantos cuantos han excavado en los archivos las razones, los motivos y los modos de los pueblos insurrectos. Así lo dibujaba en un escorzo Octavio Paz, a la mitad del siglo XX, en El laberinto de la soledad:

La guerra de Independencia fue una guerra de clases y no se comprenderá bien su carácter si se ignora que, a diferencia de lo ocurrido en Suramérica, fue una revolución agraria en gestación.

El cambio resultante en la organización política del país –Independencia y República– pasó el poder a la nueva elite dominante criolla, blanca, culta y propietaria. Pero poco o nada cambió en el contenido y las formas de la dominación contra la cual se habían rebelado los pueblos indios y campesinos de México. El dominio criollo incluso desmanteló derechos consuetudinarios de los pueblos.1 Poco o nada cambió, para los indios, en la sustancia de la humillación como rasgo constitutivo de la dominación racial de los antiguos y los nuevos señores de la tierra.

Aquí rebelión y revolución bifurcaron sus caminos, sus contenidos y sus significados.

El resultado fue que esa "guerra de clases", esa "revolución agraria en gestación", se prolongó a lo largo del siglo XIX en la lucha soterrada o abierta de los pueblos indios para defender sus tierras, sus mundos y sus vidas del despojo material y la opresión racial bajo el régimen republicano. Era una guerra india intermitente, dispersa, sin centro ni periferia, que a fines del siglo XIX se agudizó y en 1910 estalló en una nueva revolución agraria, la que se conoce como Revolución Mexicana.

Esta Revolución de 1910, tan diversa en sus inicios y en sus propósitos de aquella otra, la de Independencia, vivió la misma dicotomía. Pero ahora ésta se presentó nítida, aguda y encarnada en programas y ejércitos diferentes dentro de la revolución.

Una fue la rebelión de las comunidades y los campesinos del norte y del sur que se hizo revolución del pueblo en los ejércitos de Emiliano Zapata y de Pancho Villa. Otra fue la revolución política de los jefes y dirigentes liberales que culminó en la Constitución de 1917 y en los sucesivos gobiernos mexicanos desde 1920, una vez derrotados los campesinos en armas y absorbidas sus rebeldías radicales en reformas agrarias y democráticas legales.

* * *

Las proclamas y los objetivos políticos de las elites dirigentes de las dos revoluciones eran también diferentes, tanto como lo era la nación que cada una de ellas imaginaba. Pero las acciones de las partidas de campesinos indios sublevadas al llamado de esas proclamas eran en cambio sorprendentemente similares. Un siglo después, los métodos de acción –el repertorio de confrontación, según el lenguaje de otros historiadores– se repetían.

Eric Van Young, en La otra rebelión,2 describe el patrón de conducta de los rebeldes de la guerra de Independencia cuando tomaban una población:

Invariablemente echaban las mercancías a la calle o a la plaza para que la gente del pueblo se las llevara, dinero y ganado lo guardaban para sí, liberaban a los prisioneros de las cárceles y secuestraban a los españoles y a los oficiales blancos de la localidad.

Felipe Ávila, en Entre el porfiriato y la revolución, refiere lo que sucedió desde los inicios de la revolución mexicana, en 1911, en los territorios zapatistas:3

enfrentamientos armados, tomas de poblaciones, saqueos, quema de oficinas y archivos públicos, imposición de préstamos, liberación de presos y ejecución de autoridades, comerciantes, empleados de haciendas y fábricas, y de residentes extranjeros.

Esta "violencia plebeya", como la llama Ávila, era descrita por la prensa de la época como "violencia india". Aunque este uso del término "indio" venía cargado de contenido racista, en los hechos decían verdad: la revolución zapatista de 1911 en su raíz agraria, en la composición de su tropa y de sus dirigentes y en sus acciones era en lo esencial una revuelta de los indios, aun cuando en las proclamas y los programas de sus jefes nacionales la revolución iniciada en 1910 fuera una revolución política democrática.

Si a un siglo de distancia proclamas, programas y fines de los dirigentes de las revoluciones de 1810 y 1910 eran tan diversos, ¿de dónde viene la extraña repetición de los gestos y las acciones de los protagonistas de las dos rebeliones, los pueblos indios de México?

Es que las imaginaciones de aquellos jefes respondían a una política renovada con los tiempos y sus circunstancias, una política a la cual identificaban muchas veces con la palabra "progreso". En cambio los modos de estos otros, su "violencia plebeya", provenían de una genealogía trasmitida por las generaciones sucesivas como experiencia y como herencia inmaterial: sentimientos, maneras de estar juntos, imaginaciones, costumbre, mundos de la vida.

Los programas de las elites revolucionarias apuntaban hacia una sociedad y una organización política futuras. Los gestos, las acciones, los métodos de lucha de los pueblos indígenas respondían a los agravios, las humillaciones, los despojos sufridos por ellos y sus ancestros en el pasado y se nutrían de esas experiencias heredadas y repetidas hasta el presente de sus propias vidas.

La rebelión surge de ese pasado y de él toma sus razones, sus motivos y sus métodos. Es herencia y es genealogía. La revolución que resulta de ella derriba las antiguas instituciones y establece otras nuevas. Es programa y es política. Pueden los motivos de la rebelión no ser antagónicos con los objetivos políticos de la revolución. Son ciertamente diferentes. Esta diferencia tomó forma material en la Revolución Mexicana de 1910, cuando los ejércitos campesinos de Zapata y de Villa terminaron enfrentados armas en mano con el Ejército Constitucionalista.

* * *

Cuando estalla una revolución, el momento de la rebelión es aquel que la cubre por completo, la llena de significados, se confunde con ella. El historiador entonces no se pregunta sólo qué pasó, sino cuál era el sentido de eso que había estado pasando. Son momentos que E. P. Thompson describió en un pasaje clásico acerca de las preguntas del historiador a esos pasados plebeyos sin registros:4

Estas cuestiones, cuando examinamos una cultura de costumbres, a menudo tienen que ver menos con los procesos y lógicas de cambio que con la recuperación de precedentes estados de conciencia y texturas de las relaciones sociales y domésticas. Tienen que ver menos con devenir que con ser. A medida que algunos de los principales actores de la historia se alejan de nuestra atención –los políticos, los pensadores, los empresarios, los generales– un inmenso reparto secundario, que creíamos eran tan sólo figurantes en el proceso, avanzan hasta ocupar todo el proscenio. Si sólo nos preocupa el devenir, entonces hay periodos completos de la historia en los cuales un entero sexo ha sido descuidado por los historiadores, porque las mujeres rara vez son vistas como actores de primer orden en la vida política, militar o incluso económica. Si nos preocupa el ser, la exclusión de las mujeres reduciría entonces la historia a futilidad.

Vista desde este mirador, la rebelión es una irrupción del ser dominado en el acontecer político de la dominación, en su devenir. Para acercarse a aquélla el historiador necesita mirar y considerar lo que con su hacer expresan los cuerpos antes que cuanto con su decir trasmiten las palabras. Ninguna proclama de las dos revoluciones decía de abrir las cárceles, repartir los víveres, quemar los archivos de la justicia y de la propiedad y ajusticiar a los odiados. Eso hicieron sin embargo en ambos casos los rebeldes. Al historiador no le toca juzgar si estuvo bien o estuvo mal, sino registrar que así fue como fue.

Develar esos momentos en la historia tiene que ver no sólo con registrar las ideas del conocer propias del tiempo y del lugar, sino también con indagar y recuperar los modos del hacer y del estar.

Aquellas ideas son ciertamente necesarias para organizar los objetivos de una revolución. Pero las formas, los lazos humanos y las imaginaciones a través de los cuales toma cuerpo esa organización vienen desde más atrás. Están en la memoria de los sublevados, en sus historias vividas y heredadas, en ese entramado que en los lugares de trabajo y de vida se trasmite de una generación a otra. Se trata de una historia de lugares y regiones y de los seres humanos que allí viven, trabajan, disfrutan y dan sentido a sus vidas.

Ese sentido es lo que E. P. Thompson nos propone indagar cuando nos dice que esos oscuros y verdaderos protagonistas de estas historias están preocupados por el ser antes que por el devenir. Es la sutil línea que, aun cuando sean partes de un mismo proceso histórico, distingue a la rebelión de la revolución.

2. El corte en el tiempo

La revuelta es un corte en el tiempo homogéneo de la historia, dice Walter Benjamin. Ella se nutre de la imagen de los antepasados oprimidos, no de la visión de los descendientes liberados. Los programas políticos proponen un futuro que será inaugurado por el devenir de la revolución. Pero la fuerza de la revuelta sin la cual ninguna revolución existe, proviene del cúmulo de despojos, agravios y humillaciones acumulados por las sucesivas generaciones. "Forse una rabbia antica, generazioni senza nome, gli urlarono vendetta" ["Quizá una rabia antigua, generaciones innombrables, clamaron por venganza"], decía una canción del italiano Francesco Guccini para explicar el sentido del gesto sin sentido de un maquinista ferroviario que a principios del siglo XX, allá en Bolonia, lanzó su locomotora loca contra un tren de lujo que corría en sentido opuesto. Teatros y estadios llenos de jóvenes coreaban esas estrofas en la Italia de los años setenta del siglo pasado.

La rebelión no habla del futuro, habla de la abolición de los agravios del pasado. Su violencia exasperada, en apariencia sin sentido y hasta a veces contraria a sus fines, viene de otro origen que las imaginaciones del porvenir. Viene de una interminable cadena de humillaciones y despojos, humillaciones propias y de los padres y de los abuelos. La revolución puede culminar en la Declaración de los Derechos del Hombre y ésta prolongarse en la proclama de Olympe de Gouges, pero la rebelión que la desencadena se iba organizando en aquellos ánimos de donde surgían los Cahiers de Doléances, los memoriales de agravios de la Revolución Francesa.

La revuelta quiere detener –o al menos interrumpir– el tiempo de la humillación y del desprecio. En sus Tesis sobre la historia, Walter Benjamin dibuja esta ruptura en una curiosa anécdota sobre la revolución de julio de 1830 en París:5

Concluido el primer día de combates, sucedió que al caer de la noche la multitud, al caer la oscuridad, en diferentes barrios de la ciudad y al mismo tiempo, comenzó a atacar los relojes. Un testigo, cuya percepción se debió tal vez al azar de las rimas, escribió:

"¡Quién podría creerlo! Se dice que, en furia con la hora, / unos nuevos Josués, al pie de cada torre / tiroteaban cuadrantes para parar el día".

De ese corte en el tiempo homogéneo de la dominación reconocida y la obediencia aceptada puede resultar –o no– una revolución, un cambio en las leyes, las instituciones, la propiedad, las formas y los contenidos de la dominación misma. Tal ha sucedido en todas las revoluciones victoriosas: la francesa, la haitiana, la rusa, la china, la argelina, la vietnamita, la cubana, la boliviana, las dos revoluciones mexicanas.

Estos cambios vienen preparados por otros anteriores en las sociedades y se anuncian en los programas, las críticas y las actividades de las elites políticas. Pero no son esas elites, aun las radicales, las que dan cuerpo a la ruptura del antiguo orden y abren paso al nuevo. Son otros, los humillados y ofendidos, los protagonistas del acto material y corporal de la revuelta sin el cual no hay revolución sino, cuando más, cambio en el mando político establecido. Son aquellos a quienes la vida se les ha vuelto intolerable y para quienes la ruptura entre las elites –la del Antiguo Régimen y la revolucionaria– abre un espacio para irrumpir en el primer plano de la escena.

Tal vez en esa dicotomía espacial entre protagonistas y figurantes se encierra el secreto de lo que Benjamin, también en sus tesis, llamó una "aporía fundamental":6

La historia de los oprimidos es un discontinuum. La tarea de la historia consiste en apoderarse de la tradición de los oprimidos. [...] El continuum de la historia es el de los opresores. Mientras la representación del continuum conduce a la nivelación, la del discontinuum está en la base de toda tradición auténtica. La conciencia de la discontinuidad histórica es propia de las clases revolucionarias en el momento de su acción.

Uno de los dirigentes de la revolución rusa de 1917, León Trotsky, desterrado desde 1929, pudo escribir su Historia de la revolución rusa, obra de escritor, protagonista, historiador y cronista de los acontecimientos. En el prólogo de este trabajo presentó su propia visión sobre la preservación de tradiciones del pasado en la génesis de las rupturas revolucionarias y sobre la relación entre la rebelión del pueblo y la política de sus dirigentes:7

Las masas no van a una revolución con un plan preconcebido de sociedad nueva, sino con un sentimiento claro de la imposibilidad de seguir soportando la sociedad vieja. Sólo el sector dirigente de su clase tiene un programa político, el cual, sin embargo, necesita todavía ser sometido a la prueba de los acontecimientos y a la aprobación de las masas. [...] Sólo estudiando los procesos políticos sobre las propias masas se alcanza a comprender el papel de los partidos y los caudillos, que en modo alguno queremos negar. Son un elemento, si no independiente, sí muy importante de este proceso. Sin una organización dirigente la energía de las masas se disiparía, como se disipa el vapor no contenido en una caldera. Pero sea como fuere, lo que impulsa el movimiento no es la caldera ni el pistón, sino el vapor.

Su propuesta para explicar el proceso es, entonces, guiarse primero por el hacer de los insurrectos y sólo después por el decir de sus dirigentes. La línea divisoria entre aquel hacer y este decir es la que separa también rebelión y revolución.

Aunque en la realidad aparezcan confundidas –no hay revolución sin rebelión, decíamos–, en la tarea del historiador es fundamental reconocer esa línea. No pocas historias de las revoluciones mexicanas son historias de las políticas de los dirigentes, incluidos los más radicales, antes que de los motivos profundos de los oprimidos para rebelarse y de cuáles fueron los sentimientos y los procesos en sus conciencias que los decidieron a correr los riesgos de una rebelión.

Aquélla es hoy la tendencia dominante en las conmemoraciones oficiales de las dos revoluciones mexicanas. Habla en ellas la voz y la memoria de las instituciones estatales, es decir, la voz del orden surgido de las revoluciones y no las múltiples voces de la ruptura del orden precedente que fue la esencia de cada una de esas rebeliones. Son relatos del “continuum de la historia”, diría Benjamin, y no de la discontinuidad histórica encarnada en las revoluciones. Así la conmemoración estatal de las revoluciones mexicanas se convierte en un discurso del poder y de sus instituciones, como si la tarea y la misión de las rebeliones hubiera sido la de fundar ese poder y no la de destruir los poderes antes dominantes.

En esos discursos la continuidad ocupa el lugar de la discontinuidad y la permanencia desplaza a la impermanencia que es la esencia misma de cada rebelión.

3. Un tiempo fuera del tiempo

Nadie puede ignorar los cambios en la economía, las modificaciones en las normas y formas de la dominación o las crisis y rupturas en las elites dominantes que pueden estar en el origen de cada rebelión. Pero una tarea es el estudio de sus causas y otra la investigación de las formas que toma, de cuanto sucede en el seno mismo de la rebelión, de aquellos modos de hacer y de sublevarse que se repiten y renuevan a través de los tiempos.

Una rebelión, una huelga, una ocupación de espacios físicos o simbólicos es un modo de estar juntos y entre iguales, libres del mando extraño, y de establecer el lazo solidario más allá de los lazos de sangre familiares y de los lazos de los intercambios mercantiles, incluido el vínculo salarial.

Los lazos de una rebelión vienen del pasado y se han establecido en las regiones del trabajo en común (plantación, barco, mina, hacienda, industria, estudio) o de la vida en común (aldea, pueblo, barrio, ciudad). Llevan consigo cierto orgullo de los lugares nuestros, esos que nosotros, los que ahora nos rebelamos, hicimos con nuestro trabajo y con nuestras vidas. Son los lugares donde se fue creando en el pasado el sentimiento de comunidad propio de toda rebelión. De ellos surgió la consigna de los Industrial Workers of the World: “An injury to one is an injury to all” - "Un agravio a uno es un agravio a todos".

Ese sentimiento de comunidad, propio de la historia subalterna, tiene sus sitios sagrados y sus lugares simbólicos. Este orgullo de los lugares nuestros suele trasmitirse entre generaciones aunque no esté registrado en las historias. Pasa por las narraciones, las canciones, los relatos de los antiguos a los modernos y de los viejos a los jóvenes, aunque después modernos y jóvenes los adapten a sus nuevos usos. Pero en una fábrica, un barrio del trabajo, una aldea campesina, una comunidad indígena, en esa trasmisión los relatos del "tiempo fuera del tiempo" perduran y se renuevan como organizadores de los sentimientos.

De esas narraciones y de sus auras se nutrirán las futuras rebeliones, o protestas, o desafíos, aunque sus motivos y razones serán tan diferentes como los nuevos tiempos. Esas narraciones, sin embargo, tienen algo en común. Recuerdan, repiten, recrean aquellos momentos discontinuos en que se rompió la continuidad de la humillación impuesta por el poder a sus dominados, mucho más cuando ese poder se afirma en la línea de la distinción racial.

Por eso los relatos y los mitos de las rebeliones pasadas, en vez de registrar en primer lugar los cambios económicos destacados en tantas historias, recuerdan y celebran ante todo los momentos y los lugares de la ruptura de la humillación y del mundo puesto al revés. No es que aquéllos no importen. Es que son éstos los momentos míticos de la revuelta.

El triunfo de la Revolución se propone perpetuarlos. Pero ellos tienden a disolverse, aun cuando no desaparezcan del todo, en el nuevo orden que por necesidad establece la revolución triunfante. Si ese orden se congela en un puro mando autoritario o despótico, como ha sido recurrente en las revoluciones del siglo pasado, aquellos relatos y aquellos mitos vuelven a sus lugares subalternos y se recrean bajo nuevas e insólitas formas.

Esta distinción entre revolución y rebelión, aun cuando ambos acontecimientos se presentan confundidos, es capital para la tarea del historiador. Pues una revolución no es sólo lo que dicen los libros o lo que proponen los programas de sus dirigentes, sino sobre todo lo que hace el pueblo que se rebela.

La genealogía de este hacer es un objeto de estudio prioritario para el investigador de las revoluciones y rebeliones, sus programas políticos, sus acciones y sus imaginaciones.

4. El otro sol

En su manuscrito Sobre el concepto de historia, Walter Benjamin anotó esta tesis:8

La lucha de clases, que nunca deja de estar presente para el historiador formado en el pensamiento de Marx, es un enfrentamiento en torno a cosas toscas y materiales sin las cuales no pueden subsistir las cosas finas y elevadas. Sin embargo, sería un error pensar que, en la lucha entre las clases, estas últimas sólo aparecen como botín destinado al vencedor. Para nada es así, puesto que ellas se afirman precisamente en el corazón mismo de ese enfrentamiento. Allí aparecen y se mezclan entre sí tomando las formas de la fe, la valentía, la astucia, la perseverancia y la decisión. Y la irradiación de estas fuerzas, lejos de ser absorbida por la lucha misma, se prolonga en las profundidades del pasado humano. Toda victoria que alguna vez haya sido conquistada por los poderosos, aquéllas jamás han cesado de disputarla. Como esas flores que se mueven hacia el sol, las cosas pasadas, movidas por un heliotropismo misterioso, se vuelven hacia ese otro sol que está surgiendo en el horizonte de la historia. Nada hay menos visible que este cambio. Nada más importante, tampoco.

Revuelta y revolución, el águila y el sol. Será historiadora de una revolución quien sepa ver en su seno la revuelta, sin confundirlas en una y sin separarlas en dos.

* Conferencia magistral en el centenario de la Revolución Mexicana - Université du Québec à Montréal, 12 octubre 2010; y University of California, Berkeley, 23 octubre 2010.

NOTAS

1. "Indios e indígenas actuaron en los conflictos de 1808 a 1821, de diversas maneras participando en la creación de la nación mexicana. Pero sus participaciones raramente unieron una búsqueda de derechos de indios y la promoción de la nación. El derecho indígena, las Repúblicas de Indios, los Juzgados de Indios eran invenciones coloniales, políticas de la monarquía española. La nación y el liberalismo que muy pronto llegaron a guiar la nación nacieron en oposición al derecho indígena. No es de sorprender que por décadas muchos indígenas negociaran para limitar la nación y el liberalismo, luchando en momentos clave en contra del poder nacional y los programas liberales". (John Tutino, "Indios e indígenas en las guerras de Independencia y en las revoluciones zapatistas", ponencia presentada en el coloquio "Miradas sobre la historia", FCPS-Colmex, noviembre 2009).

2. Eric Van Young, La otra rebelión – La lucha por la independencia de México, 1810-1821, FCE, México, 2006, p. 260.

3. Felipe Arturo Ávila Espinosa, Entre el porfiriato y la revolución – El gobierno interino de Francisco León de la Barra, Universidad Nacional Autónoma de México, México, 2005, p. 21.

4. Edward P. Thompson, "History and Anthropology", en Making History – Writings on History and Culture, The New Press, New York, 1995, ps. 204-205.

5. Walter Benjamin, Écrits français, Gallimard, París, 1991, p. 346.

6. Ibid., p. 352.

7. León Trotsky, Historia de la revolución rusa, Juan Pablos Editor, México, 1972, vol. I, p. 15.

8. Walter Benjamin, cit., p. 341.

Friday, November 19, 2010

Fuerzas armadas: reforma indeseable
Editorial de La Jornada / Nov 19, 2010

El titular del Ejecutivo federal, Felipe Calderón Hinojosa, envió ayer al Senado de la República un proyecto de reforma a las leyes Orgánica y de Ascensos y Recompensas de las Fuerzas Armadas para que el personal de servicio adscrito al Ejército y la Fuerza Aérea –ingenieros, arquitectos, médicos, veterinarios, administradores, abogados, entre otros profesionistas con formación militar, así como el personal de intendencia y de transporte– pueda ser "reclasificado" al manejo de armas e incorporarse a las tareas de combate contra la delincuencia organizada.

Aunque el propio Calderón señaló que la intención de esta medida es "mantener la operatividad de los organismos del Ejército y la Fuerza Aérea Mexicana", es de suponer que, en caso de prosperar, la iniciativa tendrá el efecto contrario: el debilitamiento de los pilares técnico, administrativo y logístico de las fuerzas armadas; la introducción del desorden y el caos en la institucionalidad militar, y el riesgo de una dislocación mayúscula en su funcionamiento.

El argumento de que la "reclasificación" del personal de servicio ahorrará tiempo y recursos al Estado, "toda vez que ya cuenta con formación militar", resulta cuando menos cuestionable: si bien es cierto que quienes se dedican a las tareas mencionadas tuvieron que recibir entrenamiento castrense alguna vez, si la modificación referida resultase aprobada, nada garantizaría que se encontraran en forma y condiciones para combatir cuando fuesen requeridos para ello. La aprobación de la propuesta supondría, pues, un factor adicional de debilidad de las fuerzas públicas frente el poder de fuego de las organizaciones criminales y provocaría un mayor deterioro de las corporaciones militares del país, en un momento en que su sentido y funcionamiento se encuentran distorsionados –con la decisión de mandarlos a la calle a cumplir con tareas que les son constitucionalmente ajenas– y en el que el respeto y la confianza que les dispensó históricamente la población se han empezado a convertir, en varios puntos del territorio nacional, en temor y repudio.

Por lo demás, la afirmación presidencial de que la medida comentada se aplicaría sólo "en situaciones de emergencia" vuelve a poner en evidencia una desarticulación entre el discurso oficial y la realidad. En el momento presente, la multiplicación de la violencia y las afectaciones a la seguridad pública, la elevada cuota diaria de muertes y otros delitos asociados al narcotráfico, la proliferación de casos de atropellos y asesinatos de civiles a manos de uniformados –policías o militares–, entre otros elementos, configuran una situación de emergencia que no es nueva –se ha mantenido desde que se implantó la actual estrategia de seguridad, hace casi cuatro años– y que no desaparecerá con la intensificación del uso de la fuerza militar para hacer frente a los problemas de seguridad pública y de legalidad. Por el contrario, tal crisis se hará más aguda.

La catastrófica circunstancia nacional hace urgente que el gobierno emprenda un cambio de fondo en su fallida estrategia de seguridad y de combate a la delincuencia, y ello tendría que incluir la liberación de las fuerzas armadas de las tareas policiales que les han sido impuestas. En cambio, la decisión de mantener y ampliar la presencia de la fuerza militar en las calles –para colmo, con la incorporación de personal ajeno a las tareas de combate– pondría a la institucionalidad castrense en el riesgo de una desarticulación y un descrédito mayúsculos.

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¿Un soldado en cada esquina? 

Editorial de El Universal / Nov 19, 2010

La violencia dentro de México, sus instituciones debilitadas y el oportunismo de los criminales, convirtió los caminos del país en zona de nadie... La descripción anterior encaja lo mismo en la ingobernabilidad de mitad de siglo XIX, que la de hoy día en estos últimos años del siglo XXI.

Cuenta el historiador Lorenzo Meyer en su artículo La nación de los bandidos, que en 1823, la creciente inseguridad en la vía México-Veracruz llevó a una escalada en las medidas contra el crimen. “Se le dio poder al Ejército para arrestar y procesar a los salteadores de caminos. Los militares podían proceder directamente contra las cuadrillas sin necesidad de la intervención de un juez”.

La historia se está repitiendo. Es tanta la inseguridad en nuestras carreteras hoy en día, que en este próximo periodo vacacional, los migrantes mexicanos que visiten a su familia serán custodiados por el Ejército.

El miedo está justificado. Anteayer, tres familias de michoacanos de Mercedes, California, Estados Unidos, fueron baleadas por criminales en la carretera México-Nogales, cuando se disponían a visitar su tierra de origen. Todo para arrebatarles sus vehículos.

Ojalá hubiera otras alternativas, pero ¿qué otra institución tiene la capacidad en este país de proteger a la población? Esa es la tragedia de fondo. Es por ello que existen en otros países las Guardias Nacionales. El problema en México es que se teme, con justificación, que un cuerpo de tales características se convierta en un foco más de desertores hacia la delincuencia organizada. Ya pasó con otras corporaciones.

El asalto en los caminos es un fenómeno universal y antiguo que se ha presentado en toda sociedad que llega a cierto punto de incertidumbre o de pobreza. Ha inspirado relatos heroicos como el de Robin Hood, o en México, Los bandidos de Río Frío. El agravante en el caso de este país, es que los salteadores actuales no son campesinos en busca del sustento, ni pequeñas agrupaciones de bandoleros de poca monta. Se trata de organizaciones paramilitares, violentas y con rasgos empresariales, que no tienen empacho en disputar al Estado sus funciones más básicas, como el cobro de impuestos.

Ahora se vigila a los migrantes, ¿habrá después soldados en los cajeros automáticos para proteger a la gente de ser secuestrada al recibir sus aguinaldos? Hay que hacer lo necesario para proteger a las personas, pero esas no son soluciones de fondo. La propia historia de México ofrece la solución de largo plazo: pacificar el país a través del impulso económico y la fortaleza de sus instituciones civiles.

Thursday, November 18, 2010

A 100 años: Ricardo Flores Magón
Adolfo Sánchez Rebolledo


Descubrí –no sé si es la palabra adecuada– a Ricardo Flores Magón a través de sus artículos y cuentos publicados en unos cuadernillos adquiridos en alguna de las librerías de viejo de la calle Hidalgo. 

Me sorprendió el lenguaje, esa prosa directa y combativa que, de alguna forma, proseguía la tradición de los liberales de la Reforma para renombrar sus circunstancias con frases exactas, a pesar del utopismo libertario o la retórica de la época. Aunque a los magonistas se les reconoce con letras de oro su papel como "precursores", en otros sentidos todavía hoy forman parte de esa historia que cabalga entre el olvido y el culto burocrático y, por lo mismo, no acaba de entenderse y asimilarse .

El Programa del Partido Liberal Mexicano, expedido en 1906, es la verdadera fuente programática de la revolución social que muy pocos presentían bajo la inquietud política que por entonces cimbraba al gobierno de hierro de Porfirio Díaz; reivindica para la nación el proyecto democrático contenido en el respeto a la Constitución de 1857, pero, además, se adelanta a su tiempo exigiendo plena ciudadanía para las mayorías trabajadoras, indefensas ante el paso arrollador de la modernización emprendida por los "científicos".

El programa liberal es el resultado de años de esforzado sacrificio militante, de cárcel y persecución, de acuerdos puntuales entre facciones discrepantes, no el fruto escolar de un lúcido gabinete de expertos o la obra de un caudillo ilustrado. Allí está la experiencia viva del pueblo carente de derechos, la lucha por la tierra y la comunidad reinterpretada por Flores Magón, mediante una síntesis práctica y conceptual cuya vigencia trascenderá al estallido de la revuelta armada.

Para lograr sus objetivos crearon clubes liberales por todo el país; editaron Regeneración, el gran periódico clandestino que articuló la protesta dispersa en las profundidades de un país enorme, analfabeto y mal comunicado. Los liberales dirigieron huelgas, se convirtieron en organizadores y tribunos, pero sobre todo se volcaron en la tarea de educar a sus seguidores en el sentido que les dictaban sus profundas convicciones libertarias.

Fueron ellos, los magonistas, los primeros en llevar a la rebelión rural la consigna de "¡Tierra y libertad!", pauta para el gran cambio social que se gestaba tras las bambalinas de la sucesión presidencial. Por eso, acierta Armando Bartra al reconocer al magonismo como la corriente más radical, cuya influencia en la formación de la cultura de izquierda, progresista, está presente pese a los prejuicios.

Los textos capitales magonistas resuenan vivos, pese a la caducidad de las ideologías, allí donde estalla, espontánea, la protesta popular y la comunidad hace un ejercicio de sobrevivencia frente al impulso modernizador que la despoja no de la miseria pero sí de los lazos y valores que le han permitido resistir.

Apenas un día antes del comienzo oficial de la Revolución, Flores Magón advierte: “Es oportuno ahora volver a decir lo que tanto hemos dicho: hay que hacer que este movimiento, causado por la desesperación, no sea el movimiento ciego del que hace un esfuerzo para librarse del peso de un enorme fardo, movimiento en que el instinto domina casi por completo a la razón (…) De no hacerlo así, que se levanta no serviría más que para sustituir un presidente por otro presidente, o lo que es lo mismo, un amo por otro amo.

Debemos tener presente que lo que se necesita es que el pueblo tenga pan, tenga albergue, tenga tierra que cultivar; debemos tener presente que ningún gobierno, por honrado que sea, puede decretar la abolición de la miseria”.

Años después, ya en plena decadencia del nacionalismo revolucionario oficialista, durante un acto de homenaje al libertario Flores Mágón realizado en el lugar donde se veló el cuerpo de Francisco Villa, en Parral, Chihuahua, me tocó presenciar la ira de los mineros de Santa Bárbara contra el líder charro local al oír que el pago del séptimo día, razón de la dura lucha que llevaban a cabo, ya era una demanda del Partido Liberal Mexicano en 1906 y seguía sin aplicarse.

Programa incumplido o apunte inagotable hacia el futuro, la población se identificaba de nuevo con sus primigenios protagonistas. Y en las normales rurales de los terribles años 70, entre los universitarios que vivieron la represión del Estado, las palabras incendiarias de Ricardo en Regeneración se escuchan por muchos jóvenes que ya no estaban dispuestos a esperar.

"Va a estallar de un momento a otro. Los que por tantos años hemos estado atentos a todos los incidentes de la vida social y política del pueblo mexicano, no podemos engañarnos. Los síntomas del formidable cataclismo no dejan lugar a la duda de que algo está por surgir y algo por derrumbarse, de que algo va a levantarse y algo está por caer" (Regeneración, 19 de noviembre de 1910).

El magonismo cursa conforme a sus principios e ideales anarquistas, pero el discurso trasciende el doctrinarismo y se convierte en lengua franca de los rebeldes mexicanos que instintivamente, si vale decirlo así, desconfían de los políticos para rendirle culto al pueblo como sujeto del único cambio capaz de resolver los problemas de la sociedad. Expresa como nadie la impaciencia revolucionaria, matriz de su gran utopía.

“Los partidos conservadores y burgueses os hablan de libertad, de justicia, de ley, de gobierno honrado, y os dicen que, cambiando el pueblo los hombres que están en el poder por otros, tendréis libertad, tendréis justicia, tendréis ley, tendréis gobierno honrado. No os dejéis embaucar. Lo que necesitáis es que se os asegure el bienestar de vuestras familias y el pan de cada día; el bienestar de las familias no podrá dároslo ningún gobierno. Sois vosotros los que tenéis que conquistar esas ventajas, tomando desde luego posesión de la tierra, que es la fuente primordial de la riqueza, y la tierra no os la podrá dar ningún gobierno…”

Hoy que se celebra el centenario de la Revolución, entre tantos fastos y luces resulta aleccionador saber hasta qué punto los precursores son también nuestros contemporáneos.

Tuesday, November 16, 2010

La revolución olvidada
Marco Rascón


Crecimos y fuimos formados bajo los discursos de la Revolución Mexicana que nos daría todo; que creyendo en quienes la habían institucionalizado, el futuro estaría asegurado para nosotros y nuestros hijos.

En el campo, los agrarios, organizados para votar y ya no para producir; en la industria, los obreros acuerpados en aquel Estado encarnado cada sexenio por un presidente que representaba la unidad nacional y un solo partido, que por identidad tenía los colores de la bandera nacional, para que nadie se confundiera.

Fueron ellos mismos los que, contradiciendo en los hechos su propio discurso, sus propias leyes escritas y no escritas, decidieron que aquellos discursos ya no servían y los postulados de aquella Revolución eran un obstáculo; entonces se empezó a tejer una cortina de humo contra lo que había sido la ideología gubernamental: el nacionalismo revolucionario priísta, que no fue transformado ni evolucionado, sino liquidado.

A 100 años del Plan de San Luis lanzado por Francisco I. Madero contra el régimen de Porfirio Díaz, el país de nuevo estalla. La política se desacredita por los políticos que con las viejas herramientas de la demagogia, el clientelismo, el contratismo, los subsidios, las complicidades palaciegas, las maniobras de la vieja usanza, quieren arreglar los problemas de un país que ellos mismos ya no conocen, que se les fue de las manos, que trae perdida su identidad ante el mundo. De ser pretendidamente líderes de los países No Alineados en la década de 1970, ahora somos el país más alineado que hace que hasta los estados de la unión del norte ejerzan mayor autodeterminación frente a su federalismo, que nosotros los mexicanos, encargados de cuidar sus fronteras.

Para esto nos diseñaron "la transición" pactada en algún rincón del poder, donde la alternancia política en la Presidencia, estados y municipios se hizo moneda corriente, a cambio de que la política económica no cambiara nada.

Quien hizo esto fue en principio el PRI, que puso los cimientos del país que ahora tenemos. Fue el PRI que cambió el discurso de la Revolución Mexicana, por el de la modernización bajo los nuevos principios. Cambiamos alternancia política como sinónimo de democracia a cambio de destruir las instituciones de bienestar social y las palancas de nuestro desarrollo económico interno; a cambio de transformar nuestros conceptos contra la pobreza como una tarea nacional incumplida de la Revolución a una idea filantrópica para apaciguar las contradicciones con despensas, repartos de dineros para fortalecer el consumo de los monopolios.

Los modernizadores privatizaron estructuras e industrias, pero no abrieron. El capitalismo que heredamos ni siquiera fue un capitalismo basado en la competencia y el riesgo empresarial, sino en los monopolios claramente prohibidos en la Constitución, pero que ahora son la base de esta dictadura apoderada de la política, la comunicación, la legalidad y las decisiones. Esto condujo a que México se convirtiera en el paraíso de los contubernios y el delito. La compenetración entre política y delito es cada vez mayor, y se ha hecho un nuevo divorcio entre sociedad y la fuerza pública, entre legalidad e ilegalidad.

Treinta mil muertos, mayoritariamente jóvenes, derivados de una violencia gestada no ahora, sino desde hace años, hicieron que el asombro se volviera rutina y, definida como una "guerra", se convocó a la unidad nacional en torno a ella como complemento del enfrentamiento que se vive en la política y donde todos se dicen salvadores, cuando todos son los principales culpables de lo que hoy somos.

A 100 años de una de las revoluciones más importantes del siglo XX nuestros postulados son el atraso, la apatía, la vieja demagogia priísta, ahora extendida a toda la política. La transición se hizo, igualándonos a los principios del priísmo, luego de que la alternativa se había forjado, precisamente rompiendo con lo que significaba el PRI desviado e institucionalizado.

Si a geometría política nos atenemos, el PRI es la representación de la gran derecha a la que desde 2006 los protagonistas políticos centrales han favorecido para restaurarse. Los responsables de enterrar al viejo régimen sometieron el futuro del país a su corta visión personalista y ahora se identifican por no aceptar ningún cambio en su estrategia, aunque la realidad les grite en la cara. A 100 años de la Revolución, el país tiene también mala suerte.

Han cambiado tanto las cosas, que los 100 años de la revolución ahora ya no se celebra el 20 de noviembre, sino el 15. El desfile ya no es deportivo y social para enseñar los avances en salud, alimentación o empleo, sino para enseñar el armamento que no ha disuadido a los promotores de la violencia.

A 100 años de ese gran acontecimiento, que marcó la entrada de México en el siglo XX y sus luces, sigue habiendo búsquedas; ya no se trata de si gana uno u otro personaje con votaciones ridículas y con gran abstención ciudadana. No es un tema de personalismo, sino de principios, ética y convicciones colectivas.

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Causas del estallido en Cancun

Fuente: La Jornada / Julio Hernandez


Escaparate mundial ha dado el estallido en un hotel de Cancún a algunos de los peores rasgos del México actual. La falta de oficio político y entendimiento entre poderes ha hecho que las instancias federal y estatal ofrezcan interpretaciones contrapunteadas de lo que sucedió, aferrado el priísmo gobernante en Quintana Roo a la versión de los gases acumulados provenientes de manglares segados para construir hoteles de gran turismo y suspicaz, cuando menos, el mando federal respecto a posibles detonantes de otro origen, acaso relacionados con la "guerra" contra el narcotráfico si se toma en cuenta el especial control que han tomado el Ejército y la Marina de las indagaciones del caso, o a la "problemática" en sí del propio hotel, según dijo estar ciento por ciento segura la delegada de la Semarnat en la entidad.

En cualquier caso, el daño a la imagen de México es grave y asocia la magni- tud de la explosión y el número de muertos y heridos con los dos males principales del país: la violencia desbordada y la corrupción institucionalizada. Aun cuando no fueran ésas las motivaciones, es difícil desligar lo acontecido en el Princess de la Riviera Maya de los continuos estallidos de granadas y las constantes agresiones a pequeños y medianos negocios en todo el país por lo que se ha dado en llamar "el crimen organizado". Es tal la impregnación de ese poder delictivo en el cuerpo nacional, que la simple sospecha de su participación en el incidente hotelero puede ser rápidamente asimilada como verdad social, ayudada esa interpretación por las pifias gubernamentales y por el bajísimo, casi inexistente grado de credibilidad que las acciones y declaraciones oficiales tienen entre los ciudadanos.

La otra vertiente tiene que ver con la corrupción generalizada y la inviabilidad política. Si la explosión en el Grand Princess Riviera Maya fue causada por los gases acumulados, entonces parecería una sangrienta revancha de la naturaleza contra quienes han dañado por sistema la ecología de esa región para instalar negocios de gran inversión sobre tierras impropias para tales proyectos. En Cancún la belleza natural ha sido secuestrada por sicarios económicos pertenecientes al cártel de los funcionarios nacionales corruptos y los empre- sarios extranjeros irresponsables. A pesar de las advertencias, denuncias y protestas de grupos ambientales y ciudadanos en general, la maquinaria de intereses político-económicos ha arrasado con esa oposición y ha llevado adelante las obras de maltrato ambiental que, según la hipótesis de los gases acumulados, estaría cobrando revancha explosiva.

Quintana Roo es, con el marco definitorio del muchísimo dinero en sucio juego que allí corre, un ejemplo de la extrema descomposición de las opciones de salvamento político, partidista y electoral. Históricamente el priísmo ha dominado la plaza, con el echeverrismo como gran propietario de extensiones privilegiadas y la familia Joaquín a car- go del control político a través del PRI y ahora, en tiempos de alternancia, con inversiones en siglas alternas.

Tuesday, November 09, 2010

Violencia antinmigrante y México desconocido
Marco Rascón


A la matanza de 73 inmigrantes, pese a tener características de genocidio, tanto el gobierno como los medios la han mezclado deliberadamente con la violencia generalizada, con el fin de trivializar, silenciar, que se olvide que somos los guardarrayas de la frontera sur y que la influencia antinmigrante de Arizona empieza desde Chiapas y el Suchiate.

Sobre estas ejecuciones no hubo subidas al YouTube ni aparecen investigaciones específicas. Se ha informado de la detención de algunos delincuentes como los ejecutores directos, pero nada de la mecánica, del tiempo de la matanza; si fueron días o un solo acto; de cómo integraron la lista de inmigrantes, de cómo los ultimaron uno a uno. La investigación en especial de los inmigrantes se la ha llevado el viento y ha pasado al olvido por la noticia de otras matanzas, como las de Ciudad Juárez, Tijuana y de los 18 michoacanos en Acapulco.

Hay en la matanza de inmigrantes un rasgo oscuro de sospecha de colaboracionismo del accionar paramilitar en favor de las leyes racistas. México como "defensor" de inmigrantes y sus derechos humanos desapareció ante el genocidio de inmigrantes, ahora denunciado con desapariciones desde Honduras por familiares que perdieron toda información de sus parientes cuando pasaron por México.

Es extraño que en un país donde la lucha contra las desapariciones fue una denuncia sistemática, que se constituyó en parte de la transición y hoy ocupa encargos legislativos del más alto nivel, permanezca en silencio ante la barbarie contra inmigrantes y la acción concreta de las familias hondureñas que reclaman información y respuestas por el paradero de sus familiares. Si bien la práctica de las desapariciones se intensificó en este periodo "de guerra contra el crimen organizado" utilizando métodos de contrainsurgencia, como los que se aplicaron a la oposición progresista y las guerrillas mexicanas, también se globalizó y hoy México es para los latinoamericanos el traspatio violento, enmascarado de los rangers y el racismo.

La verdad oficial dice que fueron ejecutados por no colaborar y ser reclutados. ¿Cuál fue el verdadero móvil? ¿Por qué no hubo reconstrucción de los hechos? ¿Por qué a los sobrevivientes en Ecuador y Honduras, ya asegurados y protegidos, no se les ha levantado testimonio desde México y por organismos internacionales para conocer el fondo de las motivaciones de este genocidio?

Ya la jurisprudencia internacional tiene definido que un genocidio se comete cuando un acto de extrema violencia y odio está dirigido contra un grupo específico; en este caso, ser inmigrantes ilegales los hizo ser motivo de odio y ejecución sumaria. Una matanza así sólo es posible con un alto nivel de organización de los genocidas y, por tanto, de complicidades. A esto se suma el silencio de las instancias de los poderes Ejecutivo, Judicial y Legislativo, encargados de velar no sólo por los actos en concreto, sino por mantener en conjunto el estado de derecho.

Por éstas y muchas otras razones la posición de México ha variado respecto a Latinoamérica y el resto del mundo; constituye el costo de haber anclado la sustentabilidad económica, e incluso la llamada "transición pactada" con la partidocracia que padecemos, a los términos de la crisis estadunidense, que nos ha hecho hacer el papel de terroristas contra la inmigración, cuando millones de mexicanos se debaten en la misma frontera o dentro de Estados Unidos en busca de empleo y futuro económico.

En este contexto, la caravana hondureña ha encontrado un México desentendido con sus propias luchas y tradiciones antirrepresivas. En el Congreso, en el gobierno y a su paso se les atiende peor que si nuestros inmigrantes estuvieran pasando por Arizona o Texas reclamando respeto a los derechos humanos.

Este ambiente no es nuevo; se respiró durante el Mundial en Sudáfrica contra Argentina en particular, creyendo que los espots de las televisoras nos harían más fuertes en la cancha. Los rasgos de xenofobia y patrioterismo del entusiasmo futbolero han rayado en franca intolerancia, que nos han permitido medir los niveles de conservadurismo en la misma sociedad, inmutable frente a la caravana hondureña.

Éste es un México desconocido a lo que fue el respeto y la relación fraterna con el resto de Latinoamérica. Es un México desconocido, pues prácticamente todas las fuerzas políticas que se desgarran en insultos y se dicen abanderados de la izquierda, la derecha o el centro, mantienen fidelidad a las políticas económicas, la integración brutal y abyecta a los dictados de Washington.

Esto significa que las visiones conservadoras venden la idea de que renunciar a principios es buen negocio y además es la única salida al caos presente. La posición antinmigrante en México no sólo viene del gobierno y un dictado externo, sino que ahora alcanza a todos los partidos y es parte de nuestra crisis de identidad. La intolerancia al migrante es rasgo de los imperios; en el subdesarrollo, es síntoma de fascismo y una contradicción con nuestra historia.

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Las autoridades mexicanas tienen obligación de proteger a los migrantes: Alberto Herrera

Fuente: Periódico La Jornada / Martes 9 de noviembre de 2010

Alberto Herrera, director de Amnistía Internacional México, aseveró a noche en la presentación de los documentales sobre migrantes en México que "cada año miles de personas sin documentos, que tratan de llegar desde México a Estados Unidos son secuestrados, asesinados, mujeres y niñas ultrajadas, asaltados y torturados. Las autoridades mexicanas están obligadas a protegerlos".

Herrera anunció que este martes se reunirán con el presidente Calderón en Puerto Vallarta en el contexto del Foro Global Migración y Desarrollo.

"México debe cumplir los tratados internacionales en materia de derechos humanos y de migración para proteger a los migrantes. El país debe ser ejemplo del respeto a sus derechos y protección."

Cuatro documentales, titulados Los invisibles, se presentan en coincidencia con el foro sobre Migración y Desarrollo con la finalidad de "que los invisibles dejen de serlo". Sarah Shebbeare, investigadora de Amnistía Internacional, destacó que buscan "hacer visibles las severas y graves violaciones de derechos humanos que sufren los migrantes centroamericanos que viajan a Estados Unidos. Y queremos decirles que el gobierno mexicano está obligado a proteger a estas personas, porque no sólo son atacados por bandas, sino también por funcionarios".

Los documentales recogen testimonios de salvadoreños y el de Dalila, hondureña de 17 años, violada enfrente de su compañero. "A los hombres los desnudaron, se los llevaron atrás de los vagones y les quitaron sus pertenencias. A pesar de todo sé que lo voy a lograr", asegura la joven.

Cada escena es una denuncia del sufrimiento en la frontera sur. En México se ha documentado que "seis de cada 10 niñas y mujeres migrantes son violadas al llegar a los albergues. Ya sabemos lo que nos va a pasar, por eso nos inyectamos un anticonceptivo antes de emprender el viaje", dicen resignadas, pero dispuestas a enfrentar los peligros antes de llegar a su meta: Estados Unidos.

Los invisibles, dirigidos, entre otros, por Gael García Bernal, muestran la lucha del migrante, su resistencia e ímpetu para obtener "una oportunidad, un empleo".

Video: The Invisibles, Goal (Part 4/4)

Monday, November 08, 2010

Tráfico de armas, origen de violencia: Narro

Fuente: El Universal / Lunes 08 de noviembre de 2010

El rector de la UNAM afirma que es necesario hablar con firmeza con EU para que se establezcan mecanismos para combatir la importación ilegal de armas

El rector de la UNAM, José Narro, consideró que se requiere de un programa integral que combine el uso de la fuerza pública con el impulso al desarrollo social para eliminar las desigualdad y solucionar el agudo problema de la inseguridad, la violencia y el crimen organizado.

Tras el homenaje al caricaturista Rogelio Naranjo, Narro Robles también indicó que es necesario hablar con firmeza con Estados Unidos con el objetivo de que, de manera conjunta, se establezcan mecanismos para combatir el tráfico de armas.

En entrevista, el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) enfatizó que se debe identificar el origen de los problemas, como el tráfico de armas, que tiene un origen y no es en el país.

"Tenemos que hablar con mayor firmeza con nuestros vecinos del norte para que, conjuntamente, establezcamos mecanismos que nos garanticen un mayor control de eso que a ellos les sirve como un producto para comercializar y que acá se utiliza para terminar con vidas o lastimar a connacionales", externó.

El rector de la máxima casa de estudios del país reiteró que no sólo con la fuerza se pueden combatir la delincuencia y los graves problemas que aquejan a México.

Ante esos problemas que a todos preocupan, también se deben mejorar las condiciones sociales que tiene que ver con salud, la educación y el empleo, entre otros rubros, así como el combate a la desigualdad.

"Se requiere de un programa integral, ya que la pura fuerza pública no sirve e incluso en este momento agudo la sola solución de lo social tampoco va a servir. Tenemos que hacer muchas cosas, conjuntamente, y plantearlas como un programa integral", reiteró.

Narro Robles agregó que se requieren reformas jurídicas, porque en el fondo de todo también resalta una falta de apego al Estado de derecho en el conjunto de la sociedad, lo que "está favoreciendo sin duda alguna la impunidad que -a su vez- está estimulando la corrupción".

Otro tema importante es el seguimiento al dinero del crimen organizado, porque es un negocio, razón por la cual se tiene que ver qué pasa y seguir la ruta de estos recursos financieros.

Narro Robles abundó que las muertes que se han provocado en los últimos cuatro años por combatir al crimen organizado, principalmente al narcotráfico, son muchas y se esperaría que hubiera mucho más detenidos pero en realidad no son tantos.

Al preguntarle de la situación de la juventud en estados como Chihuahua, particularmente en Ciudad Juárez, opinó que no se puede criminalizarlos sólo por el hecho de ser jóvenes, la forma en que se visten y los sitios que frecuentan.

Agregó que las muertes y las afectaciones de los jóvenes mexicanos son las más dolorosas de todo este problema, y que ahí se refleja buena parte del déficit social.

Saturday, November 06, 2010

California recluta paramilitares para limpiar Tijuana
Jaime Avilés
Fuente: La Jornada


El martes próximo, las autoridades del condado Imperial (Imperial County), en el estado de California, decidirán si aprueban la construcción de un centro de adiestramiento de paramilitares en el poblado de Ocotillo, a 20 kilómetros de la raya de México y a 130 de la ciudad de Tijuana. La base contaría con un aeropuerto para aviones no tripulados, que pueden lanzar bombas de 500 libras y dar en el blanco a 3 kilómetros de distancia.

El proyecto representa una inversión inicial de 100 millones de dólares y lo impulsa la firma Wind Zero Group Inc., fundada en 2006 por un ex marine y ex agente de la CIA llamado Brandon Webb, que hizo labores de espionaje en Pakistán y Afganistán, y fue socio de la empresa de seguridad privada Blackwater, con la cual, se sospecha, no ha roto.

Los habitantes de Ocotillo, una tranquila comunidad californiana en la que viven 300 personas, exigen que el condado rechace la propuesta de Webb, quien en su exposición de motivos, para justificar la razón de ser de su negocio, arguye: "México está muy cerca de una guerra civil... ¿y entonces qué? Tendremos un millón de mexicanos cruzando la frontera y es la misma situación que hay en Afganistán y Pakistán. ¿Qué vamos a hacer con eso?" (Véanlo en YouTube.)

Crear fuerzas irregulares, que ayuden a la marina y al ejército a frenar la invasión de refugiados, sería la respuesta que cabría inferir. Pero México no está cerca de ninguna guerra civil, sino de una dictadura. Por eso, cuando se examinan las características de la base paramilitar ideada por Wind Zero, se llega a conclusiones opuestas: de lo que se trata, en realidad, es de capacitar a mercenarios que realicen tareas de limpieza social dentro del territorio mexicano, e incluso puedan lanzar ataques aéreos "en el marco de la guerra contra las drogas".

En otras palabras, sería el inicio de "un Plan Colombia a lo bestia" (Muñoz Ledo dixit), para combatir el caos creado por la irresponsabilidad extrema de Felipe Calderón, que destruyó la gobernabilidad en dos terceras partes del país, dando palos de ciego contra el narcotráfico. Juzguen ustedes...

Aeropuerto para zancudos

La base paramilitar de Ocotillo, que tendría un costo de 100 millones de dólares, de los cuales se invertirían 15 en una primera fase, ocuparía una superficie de 380 hectáreas al sur de la carretera interestatal 8, en una zona que, según los opositores a la obra, puede verse gravemente afectada por inundaciones y terremotos, ya que está en una hondonada del desierto sobre la falla de San Andrés. Pero, según Brandon Webb, contaría con las siguientes "facilidades":

Un campo de tiro al blanco, para efectuar 57 mil disparos al día; una maqueta, a escala real, de un vecindario urbano para "prácticas de asalto" [¿como el secuestro de los nietos de Diego Fernández de Cevallos en Cozumel?]; una pista de carreras de coches para ejercicios de "manejo a la ofensiva y a la defensiva"; un área para acampar y un hotel de 100 cuartos "para alojar un pequeño batallón de guerreros"; un edificio de oficinas administrativas, una torre de vigilancia de 27 metros de altura, dos helipuertos y una pista de aterrizaje de mil 300 metros de longitud para aviones no tripulados, o "drones".

Los drones, palabra que en inglés significa zancudos, pueden ubicar un objetivo a tres kilómetros de distancia y destruirlo con un misil Hellfire que contiene una bomba de 500 libras. Actualmente, los drones se utilizan en Pakistán y Afganistán. En 2008, Brandon Webb anunció que Wind Zero había suscrito un contrato por 198 mil 735 dólares con el Comando Especial de Guerra de la marina de Estados Unidos, para dar cursos de "entrenamiento táctico y prácticas de campo con aviones no tripulados" en la base naval de Coronado, California.

En fecha reciente, el diario Los Angeles Times dijo que en el sur de California "la industria de los aviones no tripulados emplea alrededor de 10 mil personas (y) el Pentágono ha invertido en ella 20 mil millones de dólares desde 2001". Los intereses de Brandon Webb son obvios: si logra construir la base paramilitar de Ocotillo, sus relaciones comerciales con el Comando Especial de Guerra se expandirían en los próximos años, a medida que se agudice la catástrofe mexicana.

Quitarle un pelo a un león

Hace tres viernes, la policía decomisó 130 toneladas de mariguana en Tijuana. Anteayer, descubrió un narcotúnel, entre Tijuana y San Diego, donde había 25 toneladas más. Esto explica por qué los gobiernos de México y Estados Unidos se opusieron con tal denuedo a la legalización del consumo de la yerba en California. La exportación de cannabis al norte de Tijuana sigue siendo vital para la subsistencia de cientos de miles de personas en Chihuahua, Sonora, Sinaloa y Durango, pero también en Estados Unidos: si por culpa de la despenalización el costal dejara de costar 20 dólares en Los Ángeles y cayera a menos de la mitad de precio, muchedumbres enteras, que de eso viven, saldrían a saquear almacenes.

La droga mantiene a flote la economía del país (y de muchos países). ¿O si no por qué Calderón tiene como mariscales de campo, "dirigiendo" (?) la guerra "contra" (?) los cárteles a tres funcionarios disfuncionales como Francisco Blake, Arturo Chávez Chávez y Genaro García Luna?

Blake fue el estratega de la campaña electoral del PAN en Baja California y sus candidatos perdieron en todos los distritos. Al día siguiente, fue nombrado secretario de Gobernación. Chávez Chávez era procurador en Chihuahua, durante la etapa más sangrienta de los feminicidios. Jamás detuvo a nadie. Fue ascendido a procurador general de la República. García Luna pertenecía al gabinete de seguridad de Fox y fue corresponsable de todo lo que, según Calderón, éste no hizo contra el narco. Hoy es el superpolicía del país. Y las matanzas se multiplican.

La única promesa de Calderón que se ha cumplido invariablemente a lo largo de estos cuatro años de espanto es: "Habrá más muertos". No lo dijo cuando era candidato sino cuando tomó el poder. Y desde entonces lo repite, cada vez con mayor frecuencia: "Habrá más muertos, habrá más muertos, habrá más muertos". Sólo le falta reírse como los malos de las películas. "Habrá más muertos, ¡jo-jo-jo-jo-jo!" Pero nosotros, y sólo nosotros, tenemos la culpa por guardar silencio. La "correcta estrategia" ayuda a extender el control territorial de los cárteles en todo el país y, semana a semana, reduce la posibilidad de que haya elecciones en 2012. ¿Quién saldrá a formarse ante las urnas en ciudades donde en septiembre no se atrevieron a celebrar el bicentenario del Grito y ahora tampoco la fiesta de los fieles difuntos? Lo escribió Abraham Nuncio, en La Jornada, hace unos días: "Si las elecciones fueran esta semana y la gente no pudiera votar, la dictadura estaría a la vuelta de la esquina".

Hemos llegado al límite y no parecemos dispuestos a actuar. Nuestra prioridad como ciudadanos es salir a la calle, exigir la renuncia del gabinete de seguridad y el cambio radical de la estrategia. ¿Para adoptar cuál? Que lo digan los expertos. Pero a nosotros nos toca movilizarnos para ponerle fin a esta pesadilla.

A los únicos que por desgracia ya no podemos decirles que no permanezcan cruzados de brazos es a quienes en esa postura duermen para siempre en su ataúd. Es ahora o nunca. Los drones ya calientan motores. Los misiles Hellfire ("fuego infernal") apuntan hacia acá.

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El protagonismo latino

Fuente: La Opinion - 2010-11-07


Los latinos fueron protagonistas en la elección del martes pasado. El resultado de los comicios mostró una comunidad políticamente diversa que tiene candidatos ganadores en los dos partidos, y que sus votantes pesan a la hora de definir contiendas con impacto nacional.

El Senado, por ejemplo, permanece en manos demócratas en gran parte gracias a los votantes hispanos de California, Colorado y Nevada que apoyaron masivamente a los senadores Barbara Boxer, Michael Bennet y Harry Reid respectivamente.

Al mismo tiempo, el avance republicano significó un importante aumento en la presencia latina en rangos ejecutivos y legislativos. Susana Martínez y Brian Sandoval serán los gobernadores de Nuevo México y Nevada también gracias al voto latino. Marco Rubio de Florida será la nueva estrella en el Senado, mientras que cinco congresistas nuevos —dos de Texas y uno de Idaho, Florida y Washington— se sumarán a la Cámara de Representantes.

Una lectura general de la elección muestra a una comunidad cuya mayoría vota por las propuestas socio-económicos liberales de los demócratas, al mismo tiempo, que los valores tradicionales también hace que sus candidatos sean interesantes para los republicanos conservadores.

Esta mezcla permite que cada partido se atribuya una pertenencia natural de los latinos a sus ideales, cuando en realidad predomina una cautelosa independencia que ya se ha visto en elecciones nacionales. Quien sepa adaptar su mensaje y reconozca la naturaleza pendular del voto hispano lleva la ventaja inicial de obtener ese respaldo.

Ya pasó la hora de los simbolismos del mariachi, las cuatro palabras en español y un par de gritos "vivas" del candidato de turno para ganar el apoyo hispano. Los partidos y los candidatos deben trabajar seriamente en las preocupaciones de la comunidad para obtener su apoyo.

Es bueno para todo los latinos cuando se compite por su respaldo político y —como lección de esta elección— es mucho mejor para el candidato y el partido político cuando se lo gana.



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Migración, desarrollo y derechos humanos
Migrantes, coautores de libro
Fernando Camacho Servín

Fuente: Periódico La Jornada
Sábado 6 de noviembre de 2010

En el tema de la migración, los primeros que tienen mucho que decir y proponer son los propios migrantes, y no ser considerados simple objeto de estudio antropológico, fuente de votos o motivo de conmiseración, se afirmó ayer en la presentación de un libro sobre el tema.

La asociación civil Iniciativa Ciudadana para la Promoción de la Cultura del Diálogo organizó en septiembre pasado en Michoacán varias mesas de discusión sobre el tema, y el resultado lo sistematizó en una serie de libros, auspiciados por el Gobierno del Distrito Federal y el Senado, entre otros organismos públicos y privados.

El tercer volumen de la serie Foro nacional para la construcción de una política migratoria integral y democrática en el México del bicentenario, dedicado a los temas de migración, desarrollo y ciudadanía binacional, contó con la participación de un grupo amplio de migrantes, académicos y autoridades, quienes propusieron nuevas políticas para abordar el fenómeno.

La obra, señaló José Luis Gutiérrez, integrante de la Alianza Nacional de Comunidades Latinoamericanas y Caribeñas, es resultado de un proceso muy largo de análisis, en el que se involucraron muchos activistas y personas que conocen del tema por experiencia propia.

Los puntos de vista de los autores, expresó, serán fundamentales para superar una situación nada halagadora después del triunfo del Partido Republicano en las elecciones en Estados Unidos, y de que algunos gobernadores en México pretenden aplicar esquemas persecutorios contra migrantes, al estilo de la ley Arizona.

Crisis humanitaria

El ex ombudsman capitalino Emilio Álvarez Icaza resaltó la importancia del volumen, publicado en un momento en el que México se ha convertido en franja de contención para los migrantes indocumentados de Centro y Sudamérica, cuyos derechos se violan cotidianamente.

Por omisión o complicidad, señaló, el Estado mexicano es responsable de la actual situación de crisis humanitaria –con secuestros, asesinatos y extorsiones todos los días–, de la cual ya se había advertido desde hace por lo menos cinco años.

María Rosa Márquez, secretaria de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades del GDF, subrayó la importancia de hacer cambios desde lo local, y anunció que en breve el gobierno capitalino declarará a la ciudad como "hospitalaria e intercultural", para ayudar legalmente a los migrantes con o sin documentos.

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Viola EU garantías en su territorio y en otros países, denuncia tribunal
Fernando Camacho Servín

Fuente: Periódico La Jornada


El gobierno de Estados Unidos ha sido uno de los principales violadores de derechos humanos, con abusos cometidos tanto en su territorio como en los de otros países, muchos de los cuales han estado dirigidos a los migrantes indocumentados y al pueblo de Cuba, denunciaron ayer los asistentes al segundo día de sesiones del Tribunal Internacional de Conciencia de los Pueblos en Movimiento.

Durante la tercera audiencia de este foro, que culmina hoy en la sede de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, se detallaron algunos de los casos más significativos de crímenes cometidos por Washington contra la isla.

El investigador y académico José Enrique González Ruiz, del posgrado en derechos humanos de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, hizo un breve recuento del caso de los cinco agentes cubanos que se encuentran presos en Estados Unidos a causa de la labor de inteligencia que realizaron para evitar ataques terroristas contra su país.

La activista Berta Zapata explicó la forma en que el tema migratorio ha sido utilizado por la Casa Blanca para agredir a la nación caribeña, sobre todo mediante la Ley de Ajuste Cubano, que concede la residencia legal en Estados Unidos a los ciudadanos de la isla que lleguen por cualquier medio a su territorio, al mismo tiempo que niega las 20 mil visas anuales que se comprometió a dar.

Ambos hechos, señaló, buscan incentivar la migración indocumentada, con frecuencia por vías peligrosas, como en el caso de los llamados balseros, y forma parte de las políticas criminales que buscan asfixiar al gobierno y el pueblo cubanos.

En la cuarta audiencia, José Jacques Lozano resumió cómo desde hace décadas el gobierno estadunidense ha utilizado el tema de la migración a su conveniencia, siempre con un enfoque racista y persecutorio, cuyo episodio más reciente fue la "traición" del Partido Demócrata a sus promesas de impulsar una reforma migratoria integral.

Este último tema fue recurrente en las intervenciones de los demás participantes. Emma Lozano, Chris Newman y sobre todo Elvira Arellano, esta última de la organización Familias Latinas Unidas Sin Fronteras, deploraron la manera en que el partido del presidente Barack Obama utilizó electoralmente a la población de origen latinoamericano, para después abandonarla a su suerte.

La ley SB 1070, advirtieron los activistas, representa una de las embestidas más fuertes contra los migrantes y podría reproducirse en otras entidades de Estados Unidos, provocando más incertidumbre, angustia e incluso daños sicológicos entre la población indocumentada –mayoritariamente latina–, y alejando la posibilidad de una amnistía.

Tuesday, November 02, 2010

El Estado mexicano ha muerto
Marco Rascón


Agobiado por sus contradicciones e incapacidad de reformarse, el Estado surgido de la Revolución Mexicana, después de 90 años de desvíos, saqueos y corrupción al servicio de las oligarquías locales y nacionales surgidas de los privilegios que otorgó ese sistema, está agotado.

Su herencia es este país destrozado y de violencia que hoy se disputan las oligarquías con los monstruos que crearon y con los cuales convivieron. Su legado es este país de monopolios económicos, destrucción de actividades productivas nacionales, su dependencia absoluta e indigna frente a la economía de los vecinos del norte, para los cuales hasta nuestra violencia es negocio, porque sus tráficos de ilegalidades los hacen más rentables.

Son los que están dispuestos a reformar y reducir, los derechos de los mexicanos y ampliar sus privilegios, logrando la destrucción del país, la paz social y ofreciendo sólo incertidumbre.

El Estado mexicano ha muerto y con él su constitución y sus leyes. La causa es que la oligarquía que domina la política en su conjunto no está dispuesta a ceder ninguno de sus privilegios ni ceder sus monopolios, y por ello es incapaz de reconstruir la paz con base en la legalidad.

El Estado mexicano ha muerto, pues la oligarquía –tanto las locales como la nacional– fomenta la ilegalidad, la discrecionalidad al igual que las organizaciones criminales que dice combatir. Para ello ha comprometido una vez más el uso del Ejército y lo ha arrastrado a su descomposición y lo ha puesto entre los ciudadanos y el enfrentamiento entre bandas asociadas a jirones del Estado y la República. Municipios, estado y Federación no pueden limpiarse porque los señores de la guerra, los oligarcas son incapaces de reconocer ante la nación su responsabilidad en el México destrozado actual.

¿Cómo pueden reformar este país los que lo han hundido y siguen haciendo negocio hasta con la violencia y la guerra? Si hoy la clase política de manera creciente aparece vinculada a las organizaciones criminales es porque los poderes profundos se vincularon a las bandas nacionales e internacionales en gran escala para obtener beneficios con el contrabando, el tráfico de drogas, de personas, secuestros, compra de la justicia, el proteccionismo fiscal, los subsidios. A lo más que han hecho ha sido fomentar el miedo, organizar bandas paramilitares. Ya es plenamente reconocido que no hay banda criminal que no esté dirigida o integrada por policías o ex policías con amplia vinculación con los órganos de seguridad hechos para combatirlos. Muchos de los policías y soldados muertos fueron víctimas de sus propios compañeros que cruzaron la raya o informaron desde dentro. ¿Qué policía o funcionario público puede ir a fondo, si el enemigo que persigue es invisible y está adentro? ¿Qué investigador puede ir a fondo y de acusador puede pasar a ser acusado en pago por sus servicios? ¿Quién puede llevar un juicio justo y saber quién miente y quién no, cuando los medios de comunicación en horas y días imponen su veredicto?

La estrategia fallida de Felipe Calderón como presidente civil refugiado en el fuero militar no es el fallo de Calderón solamente, sino de esa misma oligarquía incapaz de generar reformas para acabar con las causas de fondo de la guerra y que son el gran vínculo entre el crimen y un Estado que venía agonizando y ahora está muerto.

Esto no se resuelve electoralmente ni en el año 2011 ni en 2012. La profunda tragedia nacional requiere una solución que venga por fuera del actual sistema de partidos, de los actuales miembros del Congreso. Se trata no sólo de una asamblea constituyente, sino de representantes nacionales provenientes de todos los sectores sociales y económicos, los representantes ideológicos genuinos y verdaderos de las corrientes de pensamiento, de los intelectuales independientes y no subordinados en espera de una curul o tajada de poder. Por fuerza deberá irrumpir entre las contradicciones y el filibusterismo; deberá ser un referente capaz de organizar un nuevo pacto federal, social, económico y político; que regrese al Ejército a sus cuarteles y organice una verdadera policía nacional al servicio de la seguridad ciudadana y popular. Se requiere una asamblea constituyente con un amplio programa de reformas sociales y que desmantele el sistema actual de privilegios, monopolios y falta de competitividad en todos los aspectos de la vida nacional. Una asamblea que no ofrezca la pureza ni derechos en abstracto (trabajo actual de los demagogos que viven de la división y la polarización), sino la creación de una verdadera legalidad basada en los principios del bienestar social, la equidad, la competencia y el ejercicio verdadero de derechos.

Con la muerte del Estado murió la transición pactada desde el zedillismo y diseñada desde el Consenso de Washington. El paradigma ha muerto y ya no da soluciones ni reformas, sino más descomposición.

Este 2 de noviembre no lloremos la muerte del Estado mexicano. No guardemos luto. Trabajemos para que nazca el nuevo.

http://marcorascon.org


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Republicanos logran mayoría en Cámara baja

Martes 02 de noviembre de 2010

El Partido Republicano consigue al menos los 39 escaños que le permite arrebatar a los demócratas el control de la Cámara de Representantes de Estados Unidos

El Partido Republicano arrebató este martes el control de la Cámara de Representantes a los demócratas al conseguir al menos los 39 escaños que necesitaba para hacerse con la mayoría, según las proyecciones de los medios de comunicación de Estados Unidos.

La Cámara Baja llevaba en manos de los demócratas desde las elecciones legislativas de 2006, cuando recuperaron el control tras doce años de mandato republicano, y lo mantuvieron en 2008.

La cadena de televisión NBC prevé que los conservadores se hagan con 237 escaños y los demócratas con 198, en una proyección que tiene un margen de error de 13 escaños.

A las 9:10 locales, varios medios proyectaban que los republicanos habían ganado ya 79 escaños de los 435 de la Cámara Baja frente a los 38 de los demócratas.

Entre los escaños que han cambiado de manos está el del legislador de Virginia Tom Perriello, que perdió su reelección pese al fuerte apoyo que ha recibido del presidente Barack Obama.

Perriello, que había respaldado el enorme paquete de estímulo económico y la polémica reforma de salud de la administración de Obama, perdió frente al republicano Robert Hurt.

La pérdida del control de los demócratas en la Cámara de Representantes implicará la salida de la actual presidenta de la Cámara Nancy Pelosi, quien esta misma noche aseguró sentirse optimista sobre los resultados.

Se prevé que el actual líder de los republicanos en la Cámara Baja, John Boehner, la reemplace en el puesto.

Los resultados en el Senado, de momento, no parecen tan alentadores. Es previsible que los republicanos no consigan controlar también la Cámara alta, ya que los demócratas, al menos hasta el momento, mantienen bastante bien sus escaños senatoriales.

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Atacar el calentamiento global exige bajar emisiones en 70%

Los países desarrollados no pasan de comprometerse a bajarlas en 3%

México aporta 1.65% de GEI por encima de Italia, Francia y Australia; China, el mayor emisor: 18.7%

Fuente: Periódico La Jornada /  Martes 2 de noviembre de 2010

El mayor compromiso que tras 16 años de negociaciones han asumido las naciones desarrolladas para atacar el cambio climático ha sido reducir en 3 por ciento sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), cuando se requiere 70 por ciento para evitar que la temperatura del planeta se eleve más de 2 grados centígrados.

Este acuerdo de 3 por ciento es la columna vertebral del Protocolo de Kyoto, en el cual inicialmente se planteó que las naciones desarrolladas bajarían las emisiones GEI en 5.6 por ciento respecto de 1990, pero, como Estados Unidos no ratificó, la meta decreció dos puntos porcentuales, señala Edmundo del Alba, asesor del Instituto Nacional de Ecología (INE).

Actualmente China, que no tiene obligaciones de bajar emisiones, porque en Kyoto se le ubicó como nación en desarrollo, es el país que más GEI genera: 18.7 por ciento del total mundial, seguido de Estados Unidos, con 18.3 por ciento. Sumadas a los integrantes de la Unión Europea, Rusia, India, Japón y Brasil se alcanza 73.35 por ciento de los contaminantes mundiales. México aporta 1.65 por ciento, por encima de Italia, Francia y Australia.

Luego de que a finales de la década de los 80 del siglo pasado expertos internacionales advirtieron que la acumulación de gases tendría efectos negativos en el clima, se empezó a trabajar en el tema. En 1988 en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se formalizó el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) con el objetivo de estudiar el alcance de lo que previamente los científicos habían informado.

En 1990, el IPCC presentó el primer reporte, el cual señaló que la acumulación de GEI tendría consecuencias negativas en el medio ambiente y que existía la probabilidad de que esa concentración fuera causada por actividades humanas, explica De Alba, quien hizo un recuento del proceso.

A partir de esta base científica, la ONU formó el comité intergubernamental de negociación para establecer la Convención Marco. En febrero de 1991 tuvo su primera reunión, y en 1992 se firmó el instrumento en la Cumbre de la Tierra de Brasil.

El objetivo de la convención fue estabilizar "las concentraciones de GEI en la atmósfera a un nivel que impida interferencias antropogénicas peligrosas en el sistema climático. Ese nivel debería lograrse en un plazo que permitiera que los ecosistemas se adaptaran naturalmente al cambio climático, asegurar que la producción de alimentos no se viera amenazada y permitiese que el desarrollo económico prosiga de manera sostenible", abundó Adrián Fernández, presidente del INE.

De Alba recuerda que hace 16 años entró en vigor la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, aprobada por el Senado mexicano, y que son 194 los países miembros. "Quizá es una de las más firmadas del mundo, lo que genera una situación compleja, por el número de integrantes y porque las decisiones se toman por consenso. En ella se establece el principio de responsabilidades comunes, pero diferenciadas, lo que explica la contribución de cada país en la acumulación de gases en la atmósfera y el bióxido de carbono, principal gas de efecto invernadero que permanece hasta 100 años en la atmósfera."

Recordó que en diversos párrafos de la convención se decía que los países desarrollados tomarían medidas en 2000 para regresar a las emisiones de 1990; sin embargo, se vio que esos compromisos no alcanzarían la estabilización, por lo que "se negoció el primer periodo de compromisos del Protocolo de Kyoto, el cual fue adoptado en 1997, pero entró en vigor en 2005 y vence en 2012".

El acuerdo establece compromisos cuantitativos de reducción de emisiones de bióxido de carbono para 42 países desarrollados y en transición, que fueron incluidos en el Anexo 1 del protocolo, a cumplirse entre 2008 y 2012. La meta era reducir 5.6 por ciento los GEI, respecto de 1990, pero como Estados Unidos no lo ratificó se redujo a 3 por ciento, cuando frenar el cambio climático exige reducir 70 por ciento de las emisiones, precisó.

En la COP 13 de 2007 se adoptó el Plan de Acción de Bali, que pide la revisión del protocolo y acciones dentro de la convención. Con este plan se crearon dos grupos especiales de trabajo: de cooperación de largo plazo, que se encarga de temas de adaptación, mitigación, tecnología y financiamiento, y el del Protocolo de Kyoto, que determina medidas de reducción de emisiones de GEI.

Monday, November 01, 2010

Dilma la primera presidenta electa en Brazil

Brasil: envidia de la buena
Editorial de La Jornada / Noviembre 01, 2010

El triunfo de Dilma Rousseff frente al opositor José Serra en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales realizada ayer en Brasil constituye un factor de estabilidad y continuidad para ese país y para el resto del subcontinente, en la medida en que augura la continuidad, por un cuatrienio, de las atinadas políticas económica, social y exterior desarrolladas durante los dos mandatos de Luiz Inacio Lula da Silva.

En materia social, Brasil ha logrado, en los pasados ocho años, reducir la pobreza y la desigualdad y ha experimentado un crecimiento sostenido de su clase media; en lo económico, la nación sudamericana consiguió superar la nefasta dependencia con respecto al Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, ha tenido un crecimiento sostenido y fue capaz de enfrentar, con un costo interno mínimo, la crisis mundial que se desencadenó a fines de 2008. En el ámbito internacional, Brasilia ha confirmado y consolidado su condición de potencia emergente, ha desarrollado vínculos políticos y sociales con otras naciones de esa misma categoría y ejerce, hoy en día, un liderazgo regional indiscutido que, en buena medida, es contrapeso a los nunca superados afanes injerencistas de Estados Unidos en América Latina.

Dilma Rousseff basó su campaña electoral en la promesa de continuar con los lineamientos gubernamentales referidos y su triunfo sobre el aspirante presidencial de la derecha es, en consecuencia, una buena noticia. Está por verse, sin embargo, si la ex militante de izquierda radical y ex funcionaria en el gobierno de Lula será capaz de suplir la figura de éste y de construirse una autoridad moral propia que permita dar continuidad a lo realizado, desde el gobierno, por el antiguo obrero metalúrgico. Cabe esperar, por el bien de Brasil, que la virtual presidenta electa logre llevar a término su administración con un éxito semejante al conseguido por el presidente saliente.

Para la región, la ratificación en las urnas del proyecto gubernamental brasileño es un factor de alivio, en la medida en que el campo de la integración soberana y progresista de América Latina acaba de perder a una de sus figuras políticas fundamentales –la del ex presidente argentino Néstor Kirchner– y se ha visto debilitado por el reciente triunfo de la derecha en Chile.

Por lo que hace a México, la presidencia de Lula y el proceso de sucesión presidencial en curso en Brasil constituyen una conciencia dolorosa de lo que se puede lograr y de lo no se ha hecho en el país, agobiado por el empecinamiento gubernamental en una política económica depredadora, en medidas que ahondan la desigualdad, en actitudes de gobierno que ignoran al conjunto de la población y en una constante abdicación al ejercicio de la soberanía nacional y una supeditación creciente a Estados Unidos y Europa occidental.

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Familia de canadiense afirma haberlo localizado

Fuente: El Universal / Lunes 01 de noviembre de 2010

Familiares de Daniel Dio declararon que viajaron a Guerrero para dar con el paradero del empresario, ante la falta de interés mostrado por las autoridades

La familia del empresario canadiense Daniel Dion, cuyo cuerpo calcinado fue localizado el sábado en el interior de su vehículo, dijo que fueron ellos y no la Policía mexicana los que localizaron al fallecido y que la muerte fue una "ejecución" realizada por profesionales.

Dion, un empresario canadiense de 51 años que producía en México bolsas para uso doméstico y bolsos fabricados con materiales reciclables en cárceles de Guerrero para su venta en Canadá, desapareció en la noche del pasado 22 de octubre en Acapulco tras mantener una reunión de negocios.

Johanne Dion, hermana del fallecido, declaró a la televisión pública canadiense CBC: "mi hermano fue ejecutado" .

La familia cree que el asesino o asesinos de Dion le conocían y vinculó la muerte con un artículo publicado en un periódico local de Acapulco dos días antes de su desaparición en el que criticó la falta de apoyo para expandir su empresa.

La familia también señaló que Dion telefoneó a su hogar en la noche del 22 de octubre, antes de la reunión de negocios, y que nunca más supieron del empresario. Un día después de su desaparición, alguien utilizó su tarjeta de crédito, añadió la familia.

Pero mientras que las autoridades policiales en México señalaron que el cuerpo fue descubierto el sábado, la familia dijo a medios de comunicación canadienses que ellos localizaron el vehículo con el fallecido el pasado 24 de octubre.

El periódico "The Globe and Mail" dijo que varios familiares volaron a Acapulco el pasado martes para buscar al empresario tras la falta de interés mostrado por las autoridades policiales mexicanas.

Según el rotativo, fue la Policía Montada canadiense a petición de la familia de Dion la que averiguó que el empresario había utilizado su tarjeta de crédito para alquilar un vehículo de la empresa Hertz en la capital mexicana.

Esa información permitió que Hertz informara a la familia que el vehículo alquilado tenía un GPS y que el sistema dejó de funcionar el 24 de octubre a unos 25 kilómetros al norte de Chilpanchingo, la capital de Guerrero.

Los familiares indicaron que el representante de Hertz en Acapulco dijo que probablemente irían a buscar el auto hoy, lunes, por la festividad del Día de Todos los Santos durante el fin de semana.

Finalmente, la familia contactó a la compañía que había localizado el vehículo, solicitaron su exacto emplazamiento y el viernes acudieron al área llamada Zumpango del Río con cuatro policías locales.

En el interior encontraron los restos calcinados de una persona.

Shanny Bolduc, sobrino del fallecido y que viajó a México para localizar a su tío, declaró: "la gente que mató a Daniel eran profesionales y se esforzaron en dejar el menor rastro del vehículo y su cuerpo".

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The woman elected to be Brazil's first female president has promised to make gender equality a priority.

Dilma Rousseff said she wanted parents to be able to tell their daughters: "Yes, a woman can."

Ms Rousseff also promised to fight poverty and maintain continuity with her highly popular predecessor, Luiz Inacio Lula da Silva.

She won Sunday's presidential run-off election with 56% of the vote to rival Jose Serra's 44%.

Ms Rousseff takes office on 1 January next year when President Lula steps down after completing the constitutional limit of two consecutive terms.
Hunger pledge

Her election as the country's first female leader was a sign of the democratic progress Brazil had made, Ms Rousseff said in her victory speech in the capital, Brasilia.

"So I am here stating my first post-election commitment: to honour Brazilian women so that this fact - unprecedented until now - becomes something normal and can be repeated and expanded in companies, public institutions, and organisations that are representative of our entire society."

She continued: "I would like very much today for fathers and mothers of daughters to look in their eyes and tell them: 'Yes, a woman can.'"

Ms Rousseff, a former Marxist rebel who was imprisoned for three years in the early 1970s for resisting military rule, promised to protect freedom of expression and worship, and to honour the constitution.

She said another priority would be to lift 20 million Brazilians out of poverty.

"I reiterate my fundamental promise: the eradication of poverty," she said. "We must not rest while there are Brazilians going hungry."

Ms Rousseff, 62, has never before held elected office. She trained as an economist and worked her way up through local and state governments.

She joined President Lula's cabinet as energy minister in 2003-5 and then became his chief of staff.

She paid tribute to her predecessor and promised continuity with his left-leaning policies. She is expected to emphasise government efficiency, expand the role of the state in some sectors such as mining, and upgrade the country's decrepit infrastructure.

"The task of succeeding him is difficult and challenging. But I know I will honour this legacy and extend his work," she said.

"I will knock on his door often, and I know it will always be open."
'Her party'

She will also oversee a huge expansion of Brazil's oil industry, following the discovery of major offshore fields that should make Brazil one of the world's top 10 oil exporters.

She can count on strengthened majorities for the governing coalition in both houses of Congress to help ease the task of pushing her legislative agenda.

Ms Rousseff's victory owed much to the extraordinary popularity of the outgoing President Lula, who endorsed her as his successor for the governing Workers' Party from the start.

Lula, who has to step down after completing two consecutive terms - the maximum allowed, said he would not interfere in her government.

Ms Rousseff will have "to form a government in her own image - I only hope she achieves more than I did", he said after casting his vote.

He added that he would not be attending public victory celebrations because "this is her party".
Sobre los juvenicidios
Carlos Fazio


Ciudad Juárez, Chih. Como cada viernes, a las 4 de la tarde la plaza de San Lorenzo reunió a un puñado de juarenses que han logrado vencer el miedo y el terror. 

Poco después empezó la Caminata contra la muerte. Esta vez, la marcha era la primera actividad del Foro Internacional contra la Militarización y la Violencia, por una Cultura Diferente. 

La manifestación había transcurrido en forma pacífica, y cuando llegaba a las instalaciones del Instituto de Ciencias Biomédicas, la avenida se llenó de camionetas de la Policía Federal. Uniformados de la unidad 12428 dispararon contra los participantes y una bala hirió de gravedad al estudiante de sociología José Darío Álvarez dentro del campo de la Universidad. La principal exigencia de los marchistas era la retirada de los federales y los militares de Ciudad Juárez, por proteger a los escuadrones de la muerte.

Ante el perfil de una mortandad que cada año rompe récords en el Valle de Juárez, Víctor Quintana acuñó el término juvenicidios. Los juvenicidios se multiplican hoy por todo el país. Las dos últimas semanas de octubre fueron pródigas en ejecuciones sumarias grupales de ese tipo. El 23 de octubre, un grupo de encapuchados vestidos de negro y con armas de alto poder llegó en un convoy de siete vehículos a una fiesta en la colonia Horizontes del Sur, acribilló a balazos a 14 jóvenes y dejó heridos a 20. Entre los muertos había ocho mujeres, una embarazada. Dos niños de siete y 11 años resultaron heridos. Vecinos denunciaron que tres minutos después de la matanza una patrulla de federales pasó por el lugar sin prestar auxilio.

Dos días después, otro comando ingresó al centro de rehabilitación para adictos El Camino, en Tijuana, Baja California, y fusiló a 13 internos. Un par de días antes Tijuana había sido elevada por Felipe Calderón a "ejemplo" de su guerra contra la criminalidad. El 27 de octubre, encapuchados provistos con rifles de asalto AK-47 y AR-15 asesinaron a 15 jóvenes en un centro de lavado de autos en Tepic, Nayarit. De las víctimas, 11 trabajaban en el lugar como parte de su rehabilitación en el Centro Alcance Victoria AC. Esa noche, en el barrio de Tepito, Distrito Federal, tres sujetos acribillaron a seis jóvenes. Según el procurador capitalino, Miguel Ángel Mancera, los homicidios se dieron en un área de "alta complejidad".

Tras la última matanza grupal en Ciudad Juárez, Gustavo de la Rosa Hickerson, visitador de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Chihuahua, responsabilizó a grupos de vengadores anónimos. A raíz de la aparición sin vida de una mujer que había confesado en un video ser cobradora de una banda de extorsionadores y fue "escarmentada", De la Rosa escribió en un diario de circulación nacional que "personas civilizadas y honorables", incluso algunos "funcionarios de gobierno", le dijeron que "eso es lo que hay que hacerles a los delincuentes". ¡Matarlos!

"A la basura social hay que tirarla al caño", dice De la Rosa que le dijo uno de ellos, en tácita alusión al accionar de grupos ilegales, civiles y gubernamentales, que hacen justicia por propia mano. Por esa vía, el Estado abdica de su responsabilidad de impartir justicia e investigar delitos para llegar al nivel de la barbarie de los criminales que dice combatir, en un país, México, donde según el artículo 22 de la Carta Magna está prohibida la pena de muerte.

En septiembre pasado, el Senado solicitó al Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), informes sobre la existencia de escuadrones de la muerte. Según el senador Ricardo Monreal, grupos de "paramilitares adiestrados" actúan al margen de la ley con complicidad, reconocimiento o tolerancia del Estado mexicano. Afirmó incluso que algunos gobernadores y empresarios tienen grupos de exterminio o de limpieza social, que seleccionan como grupos de elite para librarse de potenciales extorsionadores y secuestradores.

El Frente Nacional Contra la Represión denunció que durante 2010, de los 7 mil homicidios contabilizados en Ciudad Juárez, más de la mitad fueron de jóvenes pandilleros e infractores menores, por lo que, más que una guerra entre cárteles o pandillas (Calderón dixit), lo que rige es una "limpieza social". La hipótesis del exterminio de jóvenes considerados "desechables" es avalada por Rosario Ibarra, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Senado, quien citó una matanza de 17 personas en una quinta de Torreón, Coahuila, durante "una fiesta lésbico-gay" en julio. Otro caso reseñado por la veterana luchadora fue la exhumación de 51 personas de una fosa clandestina en el municipio de Juárez, Nuevo León, que reunían un rasgo particular: todos estaban tatuados, lo que respaldaría la teoría de la limpieza social.

En ese contexto, el 3 de octubre surgió en Morelia, Michoacán, un grupo autodenominado Pelotones Omega. En un volante de presentación firmado "en el nombre de Dios" por el "Comandante Miguel", se advertía que comandos de ajusticiamiento, adiestrados, concientizados, adoctrinados y pagados por ciudadanos, empresarios y propietarios rurales michoacanos, ejercerán la "justicia divina" contra políticos, gobernadores, militares, jueces, comandantes policiales y empresarios cómplices de narcotraficantes y otros grupos criminales. Según la Biblia, la lacra, la escoria de la sociedad no merece el perdón de Dios y tampoco el de los Pelotones Omega, dijo en su escrito el "Comandante Miguel".

Por pura coincidencia, tal vez, a mediados de octubre, la consultora texana Stratfor divulgó que empresas estadunidenses de contratistas de seguridad privada, integradas por milicias de mercenarios cuyos métodos quedaron evidenciados en Afganistán e Irak, al perder su negocio en esa región, están presionando a Barack Obama para que gestione ante Calderón la apertura del mercado mexicano. Se entiende por qué, en Juárez, pugnan por una cultura diferente.

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Video: Carlos Fazio resume el proceso de militarizacion en Mexico