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Monday, May 02, 2011

Movilizaciones en EU por una reforma migratoria y el fin de las deportaciones

- Inmigrantes exigen respeto a sus derechos laborales


- Reducida participación en las marchas


- Trabajadores indocumentados claman en las calles de NY: "Obama, nos engañaste"

Periódico La Jornada
Lunes 2 de mayo de 2011

Nueva York, 1º de mayo. Una vez más los inmigrantes resucitaron los ecos de los mártires de Chicago y la lucha por el respeto y la dignidad de los trabajadores en este país donde no se celebra de manera oficial el primero de mayo, a pesar de que nació aquí.

Las marchas y mítines de hoy en diversas ciudades y pueblos de este país fueron muy reducidas en comparación con las manifestaciones masivas de millones de inmigrantes y sus simpatizantes en 2006. Sin embargo, durante los últimos cinco años los inmigrantes han logrado que sindicatos, organizaciones comunitarias, diversas agrupaciones progresistas y de derechos civiles y religiosos ahora definan el día como de lucha por los derechos humanos y laborales de los trabajadores.

Aquí en Nueva York, un mosaico internacional marchó por Broadway: mexicanos, asiáticos, filipinos, ecuatorianos, africanos, centroamericanos, entre otros, expresaron su demanda de poner fin a las deportaciones, una reforma migratoria y la legalización de los indocumentados. "Ningún ser humano es ilegal" se leía en pancartas, mientras se coreaba: "Obama, escucha, estamos en la lucha", así como “el que no brinque es migra” y "todos somos inmigrantes". Imágenes del Che en camisetas, la Virgen de Guadalupe sobre una bandera mexicana, un Viva Zapata, mezclados con mensajes de "solidaridad" en árabe y otros idiomas, pasaban a ritmo de tambores y una banda de metales. Estudiantes inmigrantes exigieron una reforma que les permita continuar sus estudios a pesar de no tener documentos, mientras vendedores ambulantes y trabajadoras domésticas demandaban respeto a sus derechos. Como muestra del creciente desencanto con el fracaso del presidente Barack Obama en impulsar una reforma migratoria mientras deporta a cada vez más indocumentados, se escuchaba: "Obama, nos engañaste".

La marcha se sumó a un mitin organizado por los sindicatos de Nueva York en la Plaza Foley, donde dirigentes de trabajadores de servicios, municipales, de la confección, comunicación, camioneros, de alimentos, construcción y transporte llamaron a frenar los recortes presupuestales y los ceses de trabajadores públicos, dejar de privilegiar a Wall Street por encima de los intereses de los trabajadores, y pidieron respeto a los derechos laborales de los inmigrantes.

Estas consignas e imágenes se repitieron en varias entidades del país. En Los Ángeles las divisiones dentro del movimiento inmigrante provocaron una marcha con escasa participación, estimada entre 3 mil y 10 mil personas, mientras en Chicago marcharon sólo algunos cientos de trabajadores. También hubo movilizaciones en Wisconsin, Ohio, Utah, Washington, Connecticut y Massachusetts. En todas se evidenció la desilusión de que la elección de Obama no ha resultado en reformas a las leyes migratorias, mientras los inmigrantes continúan enfrentando más iniciativas antimigrantes y padecen de manera más severa las consecuencias de la peor recesión económica desde la gran depresión.

Sin embargo, el potencial de las alianzas no sólo entre inmigrantes de diferentes regiones sino entre sindicatos, estudiantes, organizaciones de derechos civiles y más continúa generando esperanza por un movimiento más amplio que, como mostró la resistencia masiva frente a ataques contra los derechos sindicales en Wisconsin, podrá transformar la realidad política en este país, indicaron varios organizadores de estos actos.

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Soldado de origen mexicano, en operativo contra Osama.
De padres guanajuatenses, Rubén Mejía fue uno de los integrantes del equipo SEAL que abatió al principal enemigo de Estados Unidos

Un soldado de origen mexicano enlistado en la base de Moreno Valley, California, intervino en la operación en que fue abatido el enemigo número uno de Estados Unidos, Osama Bin Laden, se conoció hoy en Los Ángeles.

'Hace unas horas mi familia fue estremecida cuando vieron llegar a una decena de oficiales del Ejército a nuestra casa, y cuando tocaron la puerta nuestra familia se estremeció y empezaron a llorar porque ya se creía en malas noticias', contó Martín Mejía.

Mejía, quien vive en Los Ángeles y trabaja como operador de máquinas, contó su experiencia vivida en su domicilio en Los Ángeles.

'Ver soldados llegando a casa con la bandera doblada fue uno de los sustos más grandes', describió.

'Los soldados nos traían una bandera de Estados Unidos y cuando vieron que empezábamos a llorar nos aclararon que era un reconocimiento y un honor el traernos la bandera porque nuestro hijo había cumplido una gran misión por la nación', prosiguió.

El soldado Rubén Mejía, nacido en este país y de padres guanajuatenses, ha sido ascendido a sargento por el operativo en que un equipo enfrentó y dio muerte a Bin Laden.

'Ya pude hablar por teléfono con mi hijo; me contó que tumbaron a un helicóptero en el operativo', describió el emocionado padre, quien decidió compartir sus satisfacción en el programa matutino radial de la 97.9 La Raza, conducido por Ricardo Sánchez 'El Mandril'.

Con seis años en las fuerzas armadas de Estados Unidos, Rubén resultó herido sólo con algunos golpes, aclaró su progenitor, quien describió el momento que se pensó fatídico por pensar que lo habían perdido.

'Me contó que ya recibió la felicitación del presidente Barack Obama y que el mandatario quiere que todo el grupo se reúna con él lo más pronto posible', indicó.

Cuando se le preguntó sobre la recompensa de 50 millones de dólares que se había ofrecido para quien capturase vivo o muerto a Bin Laden, el padre señaló que al parecer la cantidad podría ser distribuida entre todos los que participaron en la operación.

Comentó que su hijo fue uno de los que pudo ver el cuerpo de Bin Laden después de que fuera sacado de la mansión que tenía enormes bardas y que ahora está bajo resguardo de soldados estadounidenses.

Indicó que la rutina familiar ha sido sacudida porque han recibido invitación de la base de Moreno Valley, donde los jefes militares quieren ver a los padres de los soldados que estuvieron en el operativo para hacerles un reconocimiento.

Mejía, con siete meses en Afganistán, formó parte del equipo de Operaciones Especiales en Mar, Tierra y aire de la Marina estadounidense (SEAL), encargado de ingresar cuando aún era de noche al complejo donde se encontraba Bin Laden.

La operación se llevó a cabo en Abbottabad, a unos 50 kilómetros al norte de Islamabad, capital de Pakistán, se prolongó por menos de 40 minutos y en ella murieron otras cuatro personas.

Abbottabad, en el Valle de Orash, provincia de Khyber Pakhtunkhwa, tiene una población donde sobresalen elementos militares y por su clima es seleccionada como sitio de veraneo por paquistaníes de regiones aledañas.

El comando llegó en helicópteros y fue enfrentado por el propio Bin Laden y otros tres hombres, quienes fueron abatidos al igual que una mujer que fue usada como escudo humano, según la narración de un funcionario militar a la cadena CNN.

Según la fuente, uno de los helicópteros se estrelló por fallas mecánicas, y tuvo que ser destruido por el comando para evitar que cayera en manos hostiles.

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