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Saturday, August 08, 2009

"No puedo apretar un botón y reinstalar a Zelaya": Obama



Viernes 7 de agosto

  • El presidente de EU indica que carece del poder para resolver la crisis hondureña por arte de magia


Fuente: El Financiero en línea

Washington, 7 de agosto.- El presidente estadunidense Barack Obama salió hoy al paso de las críticas de que su gobierno no ha hecho lo suficiente frente a la crisis institucional en Honduras, al indicar que carece del poder para resolverla por arte de magia.

"No puedo apretar un botón y reinstalar al señor Zelaya", dijo Obama en alusión a las recientes declaraciones del depuesto mandatario hondureño, quien días atrás criticó lo que calificó como la tibia actuación de Washington frente al golpe.

Al hablar ante legisladores mexicanos el pasado miércoles, Zelaya dijo que con una "decisión de cinco minutos" por parte del mandatario de Estados Unidos, la situación en su país quedaría resuelta.

En declaraciones a periodistas en la Casa Blanca, el mandatario estadunidense hizo notar la ironía de reclamos como éste. "Alguna de la misma gente que se ha quejado de la interferencia de Estados Unidos en Latinoamérica, se están quejando ahora de que no estamos interviniendo lo suficiente", sostuvo.

El mandatario insistió en que la postura que ha adoptado su gobierno no podía ser más clara, denunciando el golpe de Estado del 28 de junio pasado y reconociendo a Zelaya como el presidente de Honduras democráticamente electo. Este respaldo, acotó, se dio "pese al hecho de que con frecuencia el presidente (Zelaya) ha sido crítico de la política de Estados Unidos".

Recordó que su gobierno no sólo ha reiterado la necesidad del regreso "pacífico" de Zelaya para completar su periodo de gobierno, sino que ha apoyado las gestiones recientes del presidente de Costa Rica, Oscar Arias, para resolver la crisis en Honduras. "Pero somos sólo un país entre varios, y vamos a manejar este tema en el contexto internacional", puntualizó.

Explicó que la intención de su gobierno de trabajar bajo un esquema multilateral obedece a su deseo de cambiar las percepciones sobre el papel tradicional de Estados Unidos en la región. En este sentido, Obama desestimó a los críticos "que dicen que de algún modo Estados Unidos sólo puede extender sus alas en Centroamérica".

"He dicho que vamos a trabajar en sociedad con otros países y que no vamos a dictar lo que pasa con nuestros vecinos, y eso es exactamente lo que estamos haciendo", aseveró.


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Sotomayor primera magistrada latina en Suprema Corte de EU

Agencias

Sábado 8 de agosto

  • Hecho histórico que marca la caída de una nueva barrera en el país
  • El presidente Obama le ofrecerá una recepción en la Casa Blanca el próximo miércoles

Washington, 8 de agosto.- La juez de origen puertorriqueño Sonia Sotomayor juró hoy como la primera magistrada latina de la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos, un hecho histórico que marca la caída de una nueva barrera para este grupo étnico en el país "los latinos".

Sotomayor se convierte también en la tercera mujer en la historia en ser integrante del máximo organismo de justicia de Estados Unidos, compuesto por nueve miembros.

El magistrado presidente de la Suprema Corte, John Roberts, tomó el juramento a la nueva magistrada. Su madre Celina sostuvo la Biblia sobre la que juramentó, mientras su hermano Juan permaneció a su lado.

La ceremonia, en la que participaron otros miembros de su familia y amigos, estuvo abierta por primera vez a las cámaras de televisión.

El evento, sin embargo, fue una repetición de la juramentación que le fue tomada momentos antes en forma privada. A puertas cerradas en el cuarto de conferencias de la Suprema Corte, Roberts administró el juramento a la Constitución requerida para todos los funcionarios públicos federales para sellar su compromiso de "defender y apoyar" la Constitución.

Sotomayor podría comenzar a trabajar desde este mismo sábado, aunque la Suprema Corte tiene programado hasta el próximo 9 de septiembre las primeras audiencias de argumentos en un caso de financiamiento de campañas políticas.

El presidente estadunidense Barack Obama ofrecerá una recepción a Sotomayor en la Casa Blanca el próximo miércoles. Sotomayor, una juez de apelaciones de 55 años de edad con 17 años de experiencia, fue confirmada por el Senado el pasado jueves con una votación de 68 a favor y 31 en contra. Nueve republicanos se sumaron a la unanimidad de la mayoría demócrata para apoyar su nominación.

El único senador que estuvo ausente en la votación fue el demócrata Edward Kennedy, debido a enfermedad. De padres puertorriqueños, Sotomayor nació el 25 de junio de 1954 en el condado del Bronx, en Nueva York. A los ocho años fue diagnosticada con diabetes y, un año después, falleció su padre, de oficio soldador.

A pesar de las adversidades, Sotomayor logró obtener becas para estudiar en las prestigiosas universidades de Princeton, donde se graduó con la mención "summa cum laude", y de Yale, en la que estudió derecho.

La magistrada, quien es divorciada y no tiene hijos, trabajó como fiscal adjunta procesando crímenes violentos, luego se incorporó a una firma privada de abogados y laboró para corporaciones internacionales que hacían negocios en Estados Unidos.

Entre 1980 y 1992, fue miembro de la junta directiva del Fondo Puertorriqueño para la Defensa Legal y la Educación, denominado actualmente Justicia Latina PRLDEF.

En 1991 fue nominada por el entonces presidente George H.W. Bush como juez de primera instancia de la Corte Federal de Distrito y en 1998 fue promovida por el mandatario William Clinton como juez de distrito de la Corte Federal de Apelaciones en Nueva York.

Sotomayor alcanzó la notoriedad en 1995, tras una decisión que puso fin a la huelga de peloteros de las Grandes Ligas de Estados Unidos.

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Zelaya
José Blanco


En medio de presiones retrógradas, Barack Obama va definiendo su política exterior. Sus declaraciones iniciales de un mundo cercano a lo multipolar han ido cobrando mutaciones que son algo más que matices de las que parecen haber sido –o son– sus convicciones. Está claro que no son esas convicciones las que decidirán, sino el complejo de los intereses internos estadunidenses y las intrincadas negociaciones interpartidistas.

El mundo nuevo de Obama no incluye, lo dice claramente Perogrullo, la renuncia de Estados Unidos a continuar intentando mantener indefinidamente la dominación básica en el planeta, compartida dosificadamente con otras potencias del mundo desarrollado.

El caso de América Latina es paradigmático. Pese a la penetración de otras potencias europeas y, en tiempos recientes, de China, Estados Unidos parece decidido no sólo a afirmar que se trata de su, su, su, territorio de influencia mayor, sino de recuperar el terreno perdido frente a esas otras potencias.

Obama fue categórico al precisar el asunto de las bases militares en Colombia. Estados Unidos poseía ya bases militares en Ecuador. Con la llegada al poder de Rafael Correa, el "acuerdo" militar llegó a término. En tanto, Colombia hacía tiempo que había montado sus propias bases militares. Es con éstas que el gobierno de Obama ha firmado un acuerdo de colaboración, muy bien venido por Álvaro Uribe, bien venido –a la torera– por Michelle Bachelet, de Chile, y por el inefable señor Alan García, de Perú, pero débilmente rechazadas por Argentina, Brasil y el previsible rugido de Chávez, todo acompañado del discretísimo silencio de Calderón. Por supuesto, con ese acuerdo con Colombia, Estados Unidos dice a América Latina, "militarmente aquí estoy, para contribuir a la seguridad continental"; ¿y qué incluye "la tal seguridad"?

El extraordinario discurso de Obama en la Universidad de El Cairo, sus titubeantes cambios de ruta en el caso de Irak, su nuevo diálogo con las potencias europeas, su nuevo trato con el grupo BRIC, hablan del propósito de ejercer un dominio mundial, diferenciado, con suaves y elegantes guantes de seda –no con las brutales patadas del texano adocenado–, pero un dominio que quiere ser hegemonía: quiero decir, dominio aceptado por los subordinados, que lo son en distinta medida. Por supuesto, cuenta con que este propósito no podrá cumplirse en todos los rincones, y cuenta también con que otras potencias quieren ocupar un lugar más espacioso en el mundo globalizado.

De ahí que haya tomado la delantera en la búsqueda de la salida de la crisis económica global, y haya dispuesto –aún no se ven los contenidos específicos– un jalón significativo a la educación del conjunto de la sociedad estadunidense y un impulso sin precedente a la ciencia y la tecnología.

Pero he aquí que un país política y económicamente insignificante, como Honduras, lo ha metido en algunas honduras sorprendentes. Primero, que tanto los tradicionales como los recientes países con un discurso antiyanqui (Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Ecuador) resultan ahora los más exigentes en demandar una decidida intervención de Obama, a efecto de que salga el señor Micheletti, y reponga en su lugar al curioso señor Zelaya.

Obama no quiere a Micheletti, pero tampoco a Zelaya. Por eso la posición inicial de repudio al golpe de Estado, y la exigencia discursiva de que fuera repuesto a su lugar el señor Zelaya, se han convertido en la búsqueda de un acuerdo para reponer la democracia en Honduras. Naturalmente éste es un proceso complejo que lleva su tiempo. El necesario para que termine el periodo constitucional de Zelaya, con él fuera del gobierno. El asunto no es contra Zelaya, sino contra Chávez.

Aún no se escribe la ruta política de Zelaya. Llegó al poder con 28 por ciento de los electores, pero apoyado por los empresarios, especialmente la oligarquía terrateniente y, por supuesto, por el Ejército. De pronto se volvió un Zelaya que no era el de los empresarios y las razones detrás del cambio no acaban de aclararse.

Todo parece reducirse a su ambición de una relección tipo chavista. Abolió las leyes contra la delincuencia que derivaban de la Constitución de 1982 y que ser-vían para perseguir a los dirigentes de luchas sociales y a todo lo que oliera a izquierda; se adhirió al Alba-TCP, manejada por Chávez, aumentó significativamente los salarios mínimos, todo lo cual, al parecer, le abriría el camino a la relección; pero quiso procesar ese camino mediante una consulta no vinculante y no constitucional, que, como se sabe, tenía como propósito buscar el acuerdo de los hondureños para que en los comicios de noviembre se colocara una cuarta urna para votar un referendo y cambiar la Constitución mediante una Asamblea Constituyente.

Frente a tal pretensión, la clase política, los empresarios y el Ejército lo pusieron anticonstitucionalmente fuera de su país. En tanto, dadas las decisiones de gobierno de Zelaya, sus bases sociales han ido creciendo y enfureciendo. El riesgo de una asonada y un baño de sangre está a la vista.

En tanto Chávez, frente al acuerdo militar de Estados Unidos con Colombia y frente al caso de su presunto pupilo Zelaya, ha decidido comprar ¡tanques de guerra!

¿Rusia se los venderá por encima de los acuerdos a que ha llegado con Estados Unidos?

¿Contra quién disparará el coronel Chávez?

¿Con qué cara podrá seguir sosteniendo Obama estar con la legalidad si no pone su influencia en las instituciones internacionales que deben reponer las instituciones legales en Honduras?

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